miércoles, 11 de junio de 2014

Vida

El problema de la vida es que es paralela, mientras creces todos crecen, todos aprenden, algunos aman, otros lloran y todo pasa al mismo tiempo.
Y si quisieras ocuparte de todo lo que pasa a tu alrededor no tendrías tiempo para ocuparte de lo que pasa dentro, y si te ocupas de lo que pasa dentro eventualmente la soledad te abraza y no te deja y todo éxito que posiblemente hayas obtenido no es suficiente, porque debido a un error de configuración inicial, el ser humano no está hecho para vivir solo.
Cuando mis primeros años se pegaron, no estaba completamente consciente de que al crecer también Carolina lo hacía y que mis abuelitos lo hacían también o que Chati podría estar teniendo hijos. El tiempo es una guillotina de péndulo parecida a la descrita por Poe en el libro que me regaló la abuela que miente y que nunca leí completo, se balancea de lado a lado y de cuando en cuando se va moviendo hacia abajo mientras la miras, e inmovilizado por la esencia mortal admiras que viene y lo hace aunque no te des cuenta.
La vida reclama balance y el concepto de felicidad responde a la función balance y ésta es discontinua y multivariable, cada balance tiene que ser mejor que el anterior por lo que la noción de tiempos felices a veces se olvida y solo se puede entender en retrospectiva, de ahí el concepto de que todo tiempo anterior fue mejor. El tiempo pasado no fue mejor en sí que el tiempo actual, si no que el balance alcanzado en ese momento fue difícil de apreciar debido a que se buscaba uno mejor.
Es más fácil hablar de futbol porque casi cualquiera te contesta, hablar del concepto de felicidad o de que el pasado no te deja porque no ha terminado contigo son cosas que solo podrías haber hablado con Hoffman, pero él está muerto e hizo dos películas de los juegos del hambre, ¿cómo podríamos confiar en él? Simple, al menos por un momento él entendió que a pesar de la naturaleza idiota de la multitud humana y que una de las pocas búsquedas correctas es la paridad intelectual, se necesita un equilibrio, fue un niño gordo y un adulto gordo, pero no desarrolló la actitud de niño gordo.
La actitud de niño gordo se puede describir como uno de los peores males de la humanidad e intentaré enumerar sus características:
·         Miedo a situaciones inexploradas de cualquier índole
·         Extraña sensación de incapacidad de tener éxito en áreas fuera  de la zona de confort
·         Completa confianza de que el camino seguro es el único correcto
·         Inconformidad, pero completa inactividad para resolver el conflicto
·         Sensación de que el futuro podría traer cosas buenas, pero ignorancia acerca de que éste se construye en el presente
·         Idea de que hay que hacer las cosas que hacen los raros no porque parezcan atractivas sino porque su morfología e inadaptación social lo convierten en imperativo
·         Por último puedes reconocer a un niño gordo si no tiene cicatrices en las rodillas.

Hoffman está muerto, Dios ha muerto y yo tengo un examen y un trabajo final que no he empezado.

sábado, 7 de junio de 2014

Mirada de sonrisa.

Ella atendía una tienda de variedades cerca de la esquina de la cuadra en una avenida muy transitada para la pequeña ciudad en donde se encontraba. Al entrar me sonrió con los ojos, no reparé mucho en su expresión, estaba muy concentrado en encontrar el producto que iba a comprar; sin embargo, dos o tres segundos después perdí la memoria y todo mi cerebro se concentró en entender que si no era ella no era nadie y abobado y medio afónico me dirigí hacia ella para preguntarle de a cómo vendía los chicles.
Llevaba una blusa delgada y sin mangas a rayas blancas y amarillas, un short de mezclilla de cuarta y media y el pelo castaño corto como el de Mandy Moore en Entourage. Creo que tenía la mitad de los grandes ojos delineados, pero solo en la parte inferior, labios en m y cara de triángulo. Después de unos dos minutos paralizado me di cuenta de que llevaba como minuto y medio mirándome medio riéndose, completamente consciente de sus efectos en los hombres como Nola de Woody, no le impresionaba mi estado catatónico.
-          Mira podemos ver películas algún día si quieres-.

-         ¿De verdad?, quiero decir, claro que sí-. En ese momento me volteé, salí caminando rápido y me subí al carro, ya habiendo avanzado unos kilómetros caí en cuenta de que no compré lo que me baje a comprar, ni los chicles, ni me dijo su nombre o yo le dije el mío, pero principalmente de que estaba yendo en sentido contrario y que me quedaba esquina y media de gasolina.

jueves, 19 de diciembre de 2013

La feria de noviembre.

Hoy es la noche en que le das consejos porque siempre está triste, o eso parece, no, está triste y tú has bebido algo y siempre te contesta, eso te molesta poco, de alguna manera hay que hacerle entender.
La noche no es tan joven y la feria de noviembre siempre es mala, hay algo de frío, mucha cerveza y toda clase de niñas con más experiencia que la generación pasada. Alguien le tiró algo de cerveza al llegar, iba en el asiento de copiloto, hablando demasiado, al salir del automóvil apuntó en su celular la sección del estacionamiento.
Caminarás más de lo planeado al notar que tu plan es más malo de lo esperado, la bebida es cara, no hay tantos amigos. Encontrarás a algunos viejos conocidos en estado altamente inconveniente, hablarás con ellos, son buena onda, ya te has encontrado con ellos otras veces, pero con el de rosado no, no te preguntas quién es el de rosado, sólo lo aceptas porque es estudiante de ingeniería.
El de rosado ha orinado en la vía pública en un lugar concurrido mientras camina, se lo comentarás a todos, algunos te ignorarán diciéndote que mires al Gordo, que está eufórico, disparar a los pequeños caballos, tal vez otro te dijo que no deberíamos andar con él porque es un pavo, pero no te importa; uno de los dos que iban en tu asiento trasero encontró a una amiga con la que hay algo de tensión e intentará hacer un movimiento, eso está en su cabeza y nada más.
Verás los juegos mecánicos y el suelo sin pavimentar ensuciará tus zapatos, por ahí se anuncia a la mujer cocodrilo y más allá está el elefante miniatura que además es cíclope; en esos lugares no hay cerveza, el baño está lejos, ese no es tú lugar, debes regresar a lo básico.
En la entrada te reúnes con todos de nuevo, ahí está el físico y el de rosado, el gordo, tu amiga y otros tres más; sigues tomando, a eso se va a la feria de noviembre, no hay nada divertido, sólo es un espacio público donde cada año tomas. El amigo de tu amigo el físico, enloqueció, clama que alguien le quitó su teléfono y cuando lo recupera lo tira, el jefe de laboratorio intenta calmarlo, tú sigues tomando y verás que intentan besar a una amiga, ella se niega, en ese momento ella “tiene algo” y hay gente que la podría delatar.
Será necesario que escapen de los borrachos, corren hacia los baños, uno de tus amigos se pasa de largo, otro se pierde, al final todos se reagrupan cerca de un juego para los conductores designados, todos juegan a pesar que están en un estado inicial de embriaguez, todos juegan y a tu conductor designado no le creen que no ha tomado.
Tus amigos discuten acerca del examen de inglés, tú estás lejos de ese problema, luego lo resolverás, hay tiempo; la diversión en la entrada cerca del juego antiborrachos ha acabado, regresarás al expendio inicial por segunda vez. Al llegar, el show de las edecanes está terminando, pero dan indicios de que se mudará a un lugar cercano, irás a ese lugar donde la cerveza es más cara y los gays bailan, donde los antiguos se reúnen mientras canta una muchacha canciones norteñas.
Esperarás un poco, unas jóvenes de dorado entran, pero no hay show, decepcionado instarás a los demás a salir, volverás al expendio inicial por tercera vez; los efectos del alcohol en el grupo son cada vez más evidentes, el gordo ya no está eufórico, ya no hay tantas risas y el flujo de líquido se ha vuelto más rápido en tu círculo, el conductor designado anuncia que tiene que irse y le diste las llaves del coche, ¿por qué se las diste? Ahora no podrás obligarlo a quedarse, se queda porque es tu amigo, sólo un rato más porque tiene examen en unas horas.
Afortunadamente anunciarán que el show de las edecanes del norte se presentará en breve, esperarás y las verás bailar por 10 minutos, ¿es tan bueno como te lo imaginaste?, tal vez, pero en tu estado ya casi todo es bueno. Inician la partida, el gordo olvidó sus llaves, tendrá que dormir contigo, el auto está lejos y nadie recuerda dónde está, afortunadamente alguien guardó al entrar, la sección del estacionamiento.
Todos serán guías durante los próximos cinco minutos, momento en el cual caen dormidos, te detendrás a comer en un puesto de comida regional lleno de humo, hablarás de las relaciones humanas y de la ideología de tu país, te mostrarán a un tipo que se subió al muro de una propiedad privada a las dos de la mañana, reirás un poco.

Después de que el conductor designado se llevara a un parque cercano a su casa tomarás el volante; algo mareado emprenderás parte del camino en sentido contrario hasta que el recién bajado te grite, intentando dar una vuelta en u chocarás con una reja en medio de la joven madrugada, satisfecho y con un semi-muerto emprenderás tu camino a casa y hacia el sueño etílico.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Aventura burocrática.


Todo empezó un día antes, un poco después del intermedio meridiano, el teléfono sonó una o tres veces:
-       ¿Memo?
-       ¿Qué pasó abuelito?
-       ¿Qué haces Memo?- dijo en tono animado
-       Nada abuelito- en realidad llevaba más de 5 horas intentando estudiar para mi examen de admisión a la maestría sin nada de frutos.
-       ¿Puedes acompañarme a sacar mi licencia en Altabrisa donde dicen que es rápido?
-      
-       Ta bueno Memo- Las conversaciones telefónicas con mi abuelo nunca duraban mucho y sólo daban lugar a la exposición de una idea, terminada la presentación de ésta la conversación se terminaba abruptamente por su teléfono que se colgaba, en algunas ocasiones sin despedida.
Diez minutos después me habló para rectificar la hora, que debía ser “como a las ocho” y el lugar que en vez de Altabrisa es el siglo XXI.
Al día siguiente me desperté a las 7:20 cuando puse mi alarma a las 7:30, nunca me ha servido la alarma de manera efectiva, siempre o me levanto antes o no la escucho. El caso es que al levantarme me puse a ver los minutos finales The house beyond the pines con nuestro amado Ryan Gosling, el cual parece sólo poder decir dos párrafos de libreto por película, dadas las ocho sonó mi teléfono; mi abuelo habla a la hora que uno debería estar en su casa y luego cada cinco minutos para saber si ya saliste o si se tiene que ir, supe que debía apurarme e ignorar sus siguientes llamadas.
A tres kilómetros de distancia de su casa contesté el teléfono y le dije que abren a las nueve, aunque terminó siendo o que abren a las ocho o que abren muy puntuales porque al llegar el lugar estaba completamente operacional, al estacionar mi coche en su puerta gritó que ya se iba y emprendimos el camino.
Mi coche había funcionado casi completamente bien hasta que dijo “¿Ya afinaste tu coche?, corcovea un poco y no lo debería hacer, este cochecito nunca me ha dejado mal, yo siempre lo tenía a punto y jamás le puse Nova sólo Premium, además este cochecito te avisa…”. Así se la pasó hasta que al llegar al punto en que tenía que meter quinta el coche empezó a agacharse, lo noté pero no dije nada, poco tiempo antes me gritó “Cuidado” porque una camioneta de redilas se aproximó ligeramente a mí, “Esos hijueputas no saben manejar”.
A un kilómetro de llegar se le prendieron todas las luces posibles al carro y dejó de moverse, “Ves te lo dije, es la afinación, las bujías no están mandando bien la corriente, es eléctrico…”. Llegamos después de que se detuvo dos veces y entramos al recinto, el lugar tiene unas puertas altas de cristal y altas paredes, es un centro de convenciones que de la entrada a la izquierda tiene un módulo de la policía.
-       ¿Señor trajo su comprobante de domicilio y credencial de elector?
-       Sí, traje copias.
-       No, necesitamos originales.
La señora era una típica fea detrás de mostrador con voz chillona y dos kilos de maquillaje, mi abuelo suspiró exasperado, no escuché muy bien qué respondió, probablemente sólo levantó la voz, mientras él resolvía lo que iba a hacer yo hablaba para preguntar cómo proceder con respecto a mi coche, me aconsejaron no arrancarlo y esperar a la grúa del seguro.
-       ¿Cuánto va a tardar la grúa?, mejor buscamos un taller por aquí Memo, ¡Cómo chingados se me olvidó traer mi credencial de elector!, ayer la saqué y la dejé a mano, ¡cómo me encabronan estos pinches trámites!, sobre todo los de la policía, ¡todo lo hacen para joder!- mientras me decía esto caminábamos al carro y supe que no podría esperar a la grúa, era arrancar el carro y movernos, no había otra opción posible.
-       Una vez me lo hizo, pero lo arranqué y lo llevé a que le dieran su buena afinada, y bam como seda- esperando como niño que espera la llegada de Santa Clos, metí la llave y milagrosamente arrancó.
Después de equivocarme dos veces de taller y 32 insultos más en el camino, entre los cuales estuvo incluido una crítica a la secretaría de comunicación y transportes por permitir que el puente de una salida del periférico tardara tanto en construirse llegué al taller adecuado, mi madre me fue a buscar asustada de que mi abuelo no pudiera retardar quince minutos la planeación de su día. Llegamos a su casa y quedamos en que me pasaría a buscar al día siguiente a las ocho en su carro para terminar su trámite, esta vez sí llevaría sus documentos originales.
Desperté diez minutos antes de las siete del día siguiente, me dispuse a hacer mis necesidades fisiológicas, pasados unos minutos después de las ocho empecé a oír gritos con mi nombre, grité para hacer saber que había recibido el mensaje; pero aunque estoy seguro de que mi abuelo me oyó, siguió gritando hasta que hube salido.
-       Memo ¿Por qué está el coche aquí afuera?, ve cómo ya está, mételo.
-       Sí, es que mi mamá metió su camioneta- suelo dejar mi coche en el estacionamiento de la casa abandonada de en frente, sin embargo, un día anterior mi madre había metido su camioneta en él y yo fui muy flojo como para meterlo en nuestro estacionamiento – ahora vuelvo, voy por mis llaves.
Entré, me puse la primera camiseta polo amarilla de rayas que encontré y salí de nuevo, me disponía a pedirle las llaves para arrancar su carro cuando me dijo “Mete el coche”; con el mismo impulso di una media vuelta, regresé a mi casa por las llaves de mi coche y lo metí en la casa abandonada.
Al ir avanzando por la ciudad cuestionó mi elección del camino, del carril, la velocidad y comentó el sonido de una banda de su carro “Lo único que tiene este cochecito es el sonido de la banda, dijo tu tío Mario que es muy difícil de alcanzar”, le contesté que debería ver a un mecánico que sí pudiera con el trabajo y aunque se ofendió un poco, estuvo de acuerdo.
“Ya fuimos a circo Atayde con tu prima Michelle, ¿tú te subes a eso juegos?” al ver que mi respuesta fue negativa dijo que sólo mi tía loca se sube, que son puras chingaderas, que qué clase de mantenimiento le van a dar a las máquinas si siempre están en movimiento, etc., etc.
Llegamos temprano de nuevo, confiado de que el trámite estaba a punto de morir me relajé, llevábamos todos los documentos mencionados en la guía, era imposible fallar.
-       Señor me permite su licencia.
-       Sí, aquí tiene.
-       A ver, y ¿su credencial de elector?
-       Aquí está- temblando de impaciencia mi abuelo sacó su identificación.
-       Mmm, es usted Guillén o Guillem.
-       Guillén, ¡cómo dice la tarjeta!- mi abuelo estaba casi totalmente exasperado.
-       No podemos seguir con su trámite, tiene que traer un acta de nacimiento para corroborar los dator- en ese momento intervine.
-       ¿Por qué no nos lo dijiste ayer?
-       Ayer yo no los atendí- realmente no estoy de seguro de que ella nos atendió, sólo le dije eso para meter presión e intentarla hacer ceder.
-       Sí, sí nos atendiste y no nos dijiste nada.
-       Ni yo, ni ninguna de mis amigas les va a permitir seguir con el trámite si no trae un acta de nacimiento.
Mi abuelo increíblemente molesto caminó conmigo hacia la salida mientras yo le explicaba que prácticamente en frente podríamos obtener una. Llegamos a la plaza que está cerca del centro de convenciones, nos dirigimos hacia la entrada más cercana al módulo segundos después de tocar la puerta de cristal el guardia nos dijo que hasta las diez abren, mi abuelo estaba cerca de cambiar de color, lanzando improperios me dijo que lo llevara a su casa a buscar el acta, la cual está a treinta minutos de ese lugar.
Caminó al coche, le dije que no valía la pena dar un viaje tan grande, podríamos comer en lo que daba la hora, aceptó y entramos caminando a más de 5 kilómetros por hora al restaurante; nos pasamos, llegamos a la sección de revistas, regresamos y nos sentamos a comer del buffet.
Durante la media hora que comimos tranquilos habló mal de los gringos, dijo que estaban haciéndolo todo mal y que cuando se dieran cuenta ya se los habría cargado la chingada; me instó a ir antes de que se formara la cola, le aconsejé esperar, ignoró mi consejo y dijo “Llámale a tu abuela y dile que vaya a buscar a esa chiquita”.
Veinte minutos antes de la apertura de la plaza yacíamos en frente de la entrada nuevamente, después de cinco minutos de espera le preguntó al señor que estaba a un lado si éste usaría el módulo, al recibir una afirmación le propuso empezar a hacer cola, mi abuelo hizo cola quince minutos antes de abierta la plaza para usar el módulo. Cuando por fin nos tocó, dio su nombre, el muchacho lo escribió mal, lo hizo rectificar, lo hice rectificar, lo hicimos rectificar, ninguno de nuestros intentos hizo que la máquina lo encontrara en su base de datos.
Saliendo me dijo “Llámale a tu abuela y dile que retire a mis alumnos”. Nos dirigimos a su casa, volvió a criticar a dos o tres automovilistas y al puente, señaló lo tan improbable que era que todas esas cosas le pasaran a él, mencionó la incompetencia de la policía y que sólo ese trámite es así, que siempre le pasa.
Revisó todos sus papeles, sólo encontró una copia, en nuestro camino a la salida dijo “Lucy retira mis alumnos, está bien enredada está chingada madre”. Llegamos a otro módulo de pagos del estado, lugar donde prácticamente me juró que ya había sacado un acta previamente, antes de que me estacionara se bajó para ganar tiempo.
Cuando llegué había una fila de veinte personas antes de nosotros, el señor antes de nosotros comentó que cada veinte minutos avanzaba la cola una persona. Cuando faltaban seis o siete personas la máquina se trabó, sólo funcionaría para pagos de impuestos, obviamente nadie la necesitaba para eso; mi abuelo intercambió algunas palabras con la encargada, después de no lograr nada seguimos esperando.
Me pareció ver a la novia de un examigo, pasé treinta minutos intentando recibir confirmación, al recibir una negativa me puse a jugar candy crush. Una hora veinte tardamos en llegar a la caja para confirmar que el nombre de mi abuelo no estaba en el sistema, de modo que tuvimos que dirigirnos al registro civil.
Subimos al carro y mi abuelo insistió en apurar la salida a pesar de que habían dos carros bloqueándonos, intentó que me fuera en sentido contrario y estuvo en desacuerdo con la calle que tomé. Al llegar al centro me habló de una calle que se había construido en los setenta, era una calle de concreto hidráulico, de buena calidad, no como las que se construyen ahora, si todos los gobiernos hicieran la mitad de las carreteras con ese material durarían más, pero claro se les acabaría su mínita de oro, según sus palabras.  
Cuando llegamos al estacionamiento la señora que llegó antes de nosotros quiso facturar su estancia, reímos un poco. Misma dinámica yo veo el contexto previo, que en esta ocasión consistió en llenar un formulario y pagar por su acta de nacimiento, mientras él hacía cola; cuando llegué a la fila una señora me dijo que estaban a punto de quitarlo por no haber pagado, mi abuelo la miró con ojos asesinos.
La encargada de expedir el acta de nacimiento dijo que el acta no podía ser impresa porque el nombre no estaba escrito de manera correcta, teníamos que esperar a la coordinadora, la cual por supuesto no se encontraba. Esperamos, una señora pidió un acta para su hijo Sansón y un señor fue por tres actas de defunción o nacimiento de personas muertas o nacidas hace cien años, cuando la coordinadora tomó el acta, tomó los papeles de 4 personas más y partió.
Al volver le murmuró a la cajera "El nombre está bien, así se llama su padre no es Acisdo es Acisclo", los datos fueron cambiado y al fin el problema del acta se terminó. De regreso al estacionamiento le comenté el precio de la licencia de cinco años y cayó en cuenta de que no comentaba con suficiente dinero para pagarla, hacían falta poco menos de doscientos pesos, sugirió regresar a su casa, sugerí regresar a la mía, fuimos a la mía.
Mis perras le ladraron desde que llegamos hasta que nos fuimos a pesar de que lo conocen desde que las tenemos. Regresamos a la policía la cual está a otra media hora, al llegar al centro de convenciones ya llevábamos seis horas intentando conseguir su licencia de conductor, sacamos copias de requerimientos insospechados y otra del acta de nacimiento porque no correspondía a la original que llevábamos a pesar de tener los mismos datos.
Todas las personas que nos atendieron fueron mujeres, la mayoría malhumoradas, pero la última revisora es especialmente fea y desagradable, preguntó cuatro veces por datos que tenía en sus manos y cuando por fin llegó la parte de las correcciones no estuvo dispuesta a cambiar el dato porque eso no salía en la licencia, ¿y sí ese dato no sale en la maldita licencia, por qué chingados lo preguntan?
Tocó el turno del examen médico, el cual consistió en un interrogatorio y un examen de la vista en el cual detectaron que tiene debilidad visual en el ojo derecho por lo que cambiaron su licencia por una de tres años.
-    Abuelito, al señor que iba antes de nosotros le dijo el otro que atendía que con cualquier otro documento se podía verificar el nombre de la licencia.
-    ¿Ah sí?, ahorita que lleguemos vamos a comer pavo, ¿te gusta el pavo?-Intenté recorrer el camino a su casa lo más rápido posible, me recordó los baches que tenía que evitar y las calles en las que tenía que doblar por veinteava vez.
Mi abuelo crio una familia de cuatro, fue maestro de primaria, maestro de secundaria, director, inspector, administrador de un rancho, presidente municipal y lo mandaron a Coahuila en sus veintes. Actualmente dos de sus hijas habían vuelto a vivir con él, una con una hija, aun cuando todos sus hijos obtuvieron una casa reglada por él.
Por la vida que llevó y lleva, según yo, tiene derecho de quejarse de todo lo que se ocurra, tiene derecho a quejarse de todo lo que la sociedad o su familia directa no le recriminaría, a pesar de no tener argumentos válidos, mi abuelo es la mejor persona que he conocido y conoceré.
-    ¿Oye Memo que te dijo el de la policía?
-    No me lo dijo a mí, se lo dijo a un señor, era posible rectificar el problema del nombre del nombre con comprobante de domicilio.

-    Esos hijueputas, te lo dije, los de la policía siempre buscan cómo joderte, siempre me lo hacen, la anterior vez fue lo mismo...

lunes, 18 de noviembre de 2013

Amor prohibido


Desde que te conocí, supe que nunca nada volvería a ser igual. No creía en el amor a primera vista pero todo cambió cuando apareciste en mi vida; aunque en algún momento llegué a pensar que no éramos  el uno para el otro, conforme te fui conociendo más y más, mi amor creció rápidamente, como un incendio que pronto había consumido mi interior. Al principio tuvimos problemas, es normal, éramos jóvenes y cada quien tenía sus fallos, pero ahora con el paso de los años te has vuelto perfecta para mí y cuando estoy cerca de ti, mi corazón palpita más rápido, mis manos sudan, mis pupilas se dilatan y siento una felicidad indescriptible. El tiempo contigo pasa volando y sin ti los segundos son infinitos. Pero ahora no estás conmigo.
Aquel domingo me desperté temprano y fui corriendo a comprar mi torta de cochinita, estaba cansado de tener que comer lechón porque llegaba demasiado tarde pero esta vez fui precavido y puse tres alarmas. Valió la pena, ya que cuando llegué me tocó la parte más tiernita y grasosa del cochino, el francés estaba doradito y con la tapa mojada, era casi irreal. Súbitamente recordé que estaba a punto de comenzar mi caricatura favorita así que la pedí para llevar y me regresé corriendo para que no se enfríe. Llegué a mi casa y encendí el televisor y con mi torta aún en la mano me tiré en el sofá para empezar a comerla. Todavía tenía una sonrisa de oreja a oreja cuando me di cuenta que había olvidado pedirla con chilito y que por el horario de verano el reloj se debería haber adelantado, por lo tanto, en la tele solo estaban pasando los créditos de mi caricatura que acababa de terminar. Eso fue más que suficiente para arruinarme el día entero, ya resignado y sin nada que perder, procedí a cambiarle de canal para tratar de sintonizar algo que haga un poquita más amena la desdicha que sentía por ser siempre tan descuidado. Increíble que en 6 canales lo más emocionante que encontré fue un programa que consistía en transmitir una banda local tocando música tropical mientras una multitud de mestizas bailaban alegremente con sus parejas en estado etílico. La verdad lo disfruté mucho y no me arrepiento de nada.
La seguía extrañando.
Me levanté del sofá y pasé frente al espejo, mirándolo de reojo cual mamey en un gimnasio, pero lo que vi me impresionó profundamente, únicamente atiné a murmurar “ay cabrón” y en un fallido intento por reducir mi disonancia le di media vuelta al espejo para que nunca vuelva a lastimar a nadie más. El daño estaba hecho, así que por los siguientes 3 meses y hasta que mi trasero y parte importante de mi sistema reproductivo se encontraban al borde del colapso tuve como mejor amiga a mi bicicleta estática, pero eso es algo que no es relevante en este momento, tal vez lo sea cuando intente procrear, pero por ahora no. Nunca vi resultados. Tal vez fue por el hecho de que mi mamá le ponía en secreto doble mayonesa a mis sándwiches para mantenerme “fuertecito” o porqué únicamente me movía de mi sofá para cambiar de colchón, nunca lo sabré a ciencia cierta.
Me pregunto cuándo estaremos juntos de nuevo.
Más tarde, ese mismo día, un amigo pasó por mi casa con su balón, al verme dijo que estaba yendo a la canchita que estaba a la vuelta de nuestra casa, porque se había armado la reta:
-Tráete tus guantes- dijo
-Nel, a mí siempre me ponen a porterear, están desperdiciando mi talento- respondí
-Es que la neta en la portería la armas chido- dijo tratando de convencerme, al principio no le creí mucho, sabía que en realidad no era tan bueno, pero caí frente a su ingeniosa táctica.
Fuimos y al llegar vi que habían ido equipos de otras colonias, se encontraban sentados esperando turno para jugar en nuestra cancha, cosa que me causo enojo debido a mi naturaleza xenofóbica, así que traté de intimidarlos diciendo: “El que pierda paga los chescos”. La estrategia dio resultados en un principio, vi a varios alejarse en sus bicicletas, pero solo para descubrir que volverían con refuerzos y dinero. Después de lo que fue una legendaria batalla que será recordada por siglos en los anales de la historia, fuimos derrotados y tuve que pagar la parte de todo mi equipo por bocón.
Pronto volveré a ti, lo sé.
Al regresar a mi casa cansado y derrotado, puse en el estéreo mi cassette favorito, porque soy de la vieja escuela y porque no me alcanzaba para el cd, me metí a bañar olvidando calentar mi cubito de agua. Al salir encendí mi computadora y traté de conectarme a internet  pero no lo logré, jugué dos partidas de buscaminas y lo reintenté, de nuevo nada.
-Mamá, mi hermana lleva horas en el teléfono, ya me harté, la voy a desconectar- Tomé el cable telefónico y lo desconecte de la línea para colocarlo en la computadora. Escuché la hermosa melodía que establecía la conexión de la red.

Lo logré, estamos juntos de nuevo, aunque sea por un instante.

Amor prohibido murmuran por las calles...

martes, 1 de octubre de 2013

Carta a su señor padre.

Señor, aunque nunca he deseado cogerme a nadie más que a su hija, y no lo digo en el sentido de que no haya querido cogerme a otras tipas sino a que mi deseo era fervoroso, su hija no se va a dejar y créame que lo intentado levemente de manera constante durante varios meses; podría hacerse un símil con una línea de artillería ligera comandada por jóvenes inexpertos.
Le puedo asegurar que aun cuando yo tuviera en mi posesión el obús más poderoso del planeta, si éste fuera disparado por mí, no derrumbaría la bien construida muralla que le ha levantado.
Señor puedo asegurarle que debajo de esta columna de pelo mal alineado y barba sin cortar, se encuentra un estudiante de ingeniería reconocido por sus amigos borrachos como alguien con talento; y a pesar de que parezca, por mis ropas que no combinan o mis chancletas de plástico, que mi destino es deambular por las carreteras limpiando parabrisas, es posible que yo llegue a ser un profesionista mal pagado.
Le prometo que no mencionaré nada de su consumo de marihuana, que bien sabemos los dos que la suya no es de las mejores; puede ser que me haya ido sin despedirme de su casa, la cual habité por autoinvitación sin avisarle previamente, únicamente porque pensé que mi cara le parecía verse mejor a más de 400 kilómetros de distancia. Quiero decirle que noté que su casa es la casa del futuro de los años 90 y que su sistema acondicionador de aire central pondría a marchar a ambientalistas de conocerlo.
Es usted ya bastante mayor para tener que preocuparse de las malas decisiones de sus hijas, pero déjeme dejarlo tranquilo, su hija menor me dejara pasar y seguramente iniciará una relación con alguien mejor peinado, que no note su consumo de drogas ilegales o su más que evidente sentimiento de repugnancia hacia su esposa.
Habiendo dicho esto, tal vez usted esté más tranquilo o no, cosa que no me preocupa poco, termino mi discurso diciéndole que de haber sido otra la razón del cruce de nuestros caminos tal vez pude reducir un poco su ignorancia con respecto a su negocio, en especial con la parte de generación de concreto.
Desde una distancia razonable de usted y de su hija me despido deseándole que algún día deje de estar tan feo.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Charmander 2.77

Conocí a Charmander hace mucho tiempo, cuando él no sabía mi nombre y durante el tiempo en que estaba mal gastando mi vida intentando aferrarme a algo que los dos sabíamos que estaba mal, no necesariamente Charmander y yo, sino otra persona que yo solía conocer en ese momento.
Cuando supe de su existencia supe también que era llamado “Chiquis”, mote que aludía a su corta estatura, fue algo chistoso que la gente que lo llamaba de esa manera rápidamente quedó más baja que él. Más o menos ocho o nueve años después estábamos tomando whiskey en las rocas en mi graduación; por alguna razón que todavía no entiendo, yo esperaba su llegada; tal vez la razón fue que él es una de las pocas personas que realmente leen mi cuenta de twitter.
-          ¿Qué le pasó a la gente que solía burlarse de tu altura?
-          Ahora todos son más bajos que yo.
Dijo eso y reímos medio intoxicados por la enorme cantidad de alcohol que bebíamos. La fiesta empezó a las diez de la noche y nos sacaron a las siete de la mañana del día siguiente, mientras salía del lugar unos compañeros me invitaron a ir a la casa de un amigo cuyos ancestros fueron de Noruega.
-          Vamos al after con ellos.
-          Nah, está muy lejos, creo que es mejor para mí decirle a mi novia que venga a mi casa a que me la coja.
-          Ese es un razonamiento perfecto, ciertamente posees toda la verdad.
Después de haber dicho eso partimos en direcciones dispares, no sé si su plan era tan fácil de llevar acabo como la afirmación de su posibilidad, todo lo que sé acerca de los acontecimientos posteriores a nuestra partida es lo que me comentó meses después.
-          El pinche Oso casi me pega, estábamos saliendo y el imbécil iba a toda velocidad en su camioneta, le hablé y le grité “No mames casi chocas” y el idiota me dijo “Cállate, tú no estás en mi camioneta”.
Oso es hijo de un experto en redes hidráulicas, es nuestro amigo, y durante la noche de mi graduación casi lloró cuando un joven falto de luces y propenso a encontrar formas de exasperar a la gente y posteriormente quedar aporreado en paredes le dijo “¿Wey por qué no eres hidráulico como tu papá?” a lo que él contestó “porque no soy mi papá”.
Todo el drama de oso comenzó con una conversación que tuve una semana antes de la graduación con el joven propenso a ser aporreado en paredes:
-          Te invito a un cigarro si te coges a Selene.
-          Está bien, pero no es mi novia.
Lo anterior lo dijo riendo, así que yo no pensé que de alguna manera su corazón estuviese turbado, ya en la graduación una escena parecida se presentó:
-          Ahí está, pero te coges a Selene- le dije dándole el cigarro solicitado.
-          Ya es mi novia, así que quiero que te disculpes- dijo eso y tal vez me apretó la mano con todas sus fuerzas.
-          Jajaja, no lo voy a hacer y no entiendo qué estás intentando hacer con tu mano.
Después de un rato de mantener ese tipo de intercambio de palabras con él me aburrí y le dije a Gus, uno de mis asesores de concreto y una leyenda viviente entre los ingenieros de las últimas tres generaciones o una más por su desempeño en las reuniones de alcohol, que platicara un rato con él porque no entendía que pasaba; logré escapar durante un rato hasta que el joven se le acordó con quien hablaba al principio, temeroso de entrar en una plática infinita acerca de si es o no irrespetuoso sugerirle a alguien entablar relaciones sexuales con un tercero decidí transferírselo a Oso, quien unos minutos después estaría a punto de llorar.
En el after no pasó nada, todos estaban muy cansados; si alguien me pregunta tendría que decirle que lo único interesante que ocurrió fue que Gus en un arrebato, que pareció producto del azar, le dijo a nuestro amigo de parientes noruegos “te apuesto cinco mil pesos a que el Gordo (a veces llamado como un oso protagonista de cuentos infantiles) baja 20 kilos en dos meses”, el joven de ascendencia europea contestó molesto “nel, me estás jodiendo” a lo que todos exclamamos consternados “no mames, puede que este sea el dinero más fácil que harás en toda tu vida” el dueño de la casa finalmente aceptó la apuesta y todos reímos.
Decidí que era tiempo de partir cuando finalmente entendí que no quería morir mientras me quedaba dormido al volante; el problema era que llegué a ese lugar con otros cuatro y uno de ellos estaba en un profundo estado de inconciencia de modo que tuve que instar a uno de mis acompañantes, cuyo apellido hacía alusión a los bosques, que lo despertara para que pudiéramos iniciar nuestro regreso; aceleró su mano contra la mejilla del joven en tres ocasiones sin resultados satisfactorios, pero después de unos segundos reaccionó y nos pudimos ir. En el camino a casa estuve pensando en el concreto, algunas buenas ideas me golpearon en la cabeza, las cuales eventualmente fueron reemplazadas por otras; ese día algunas personas hablaron conmigo como le hablarían a alguien con talento, lo único que tengo que decir acerca de eso es que el alcohol es malo o tal vez no.
Algunos meses después me invitaron a la playa con motivo del cumpleaños de Oso. Después de un curso de diseño estructural, mi amigo cuyo apellido hace alusión a los bosques y yo partimos hacía el mar, no sin que antes él comprara alcohol durante los últimos cinco minutos que era legal comprarlo ese día.
Nos perdimos, vimos algunas muchachas, demasiado jóvenes como para que no fuera ilegal pensar en ellas, y acepté que los amortiguadores de mi coche ya no aguantaban el peso de antes. Después de un rato encontramos la casa, algunos amigos estaban ahí, Charmander (el cual estaba a unas horas de ganar su nombre) me dijo “Te estaba esperando, algo bueno va a pasar”
-          A ti te tengo en un muy buen concepto porque no crees en Dios- me dijo Charmander.
-          Lo único que te puedo contestar es que tal vez conoces a pocas personas.
Mientras la noche se hizo más vieja el alcohol fluyó más rápido, Charmander puso en la mesa una botella de whiskey barato, pero algo bueno, y dijo “vamos a tomar esto” y yo me mostré muy lejos de desagradar esa idea, ese fue el inicio de nuestra perdición.
Un vaso tras otros, pláticas azarosas, eventualmente el Gordo y Gus llegaron; una reunión de alcohol no podría llamarse así si Gus no llega, porque si lo hace al menos media hora se habla de sus aventuras y malas decisiones en sus momentos de intoxicación.
Habría que anotar que el último consejero de Ingeniería de mi generación únicamente bebió Sprite rebajada con agua mineral. Una larga noche fue, en algún momento perdí la razón, a las seis de la mañana del día siguiente amanecí en el suelo sin poder hilar de manera coherente mis palabras, algo épico acababa de acontecer.
En algún momento entre las tres y cuatro de la mañana Charmander y Pollo decidieron partir en sus vehículos. Pollo, joven cuyos apellidos eran iguales y según yo y tal vez un amigo cuya ascendencia es alemana, es una basura en todo excepto en topografría, se había mantenido cauteloso acerca de su ingesta, pero Charmander y yo habíamos acabado con una botella sin rebajarla con ningún tipo de líquido. Habiendo avanzado sólo unas esquinas un agente de la seguridad decidió que el día se prestaba para detener a una fila de diez automóviles, entre los cuales estaban los jóvenes antes mencionados.
Lo siguiente me fue relatado por Charmander, más o menos lo parafraseo y puede tener lagunas dado que mi memoria no es tan buena.
-          No mames, Pollo no había tomado nada, yo estaba tranquilo y lo iba siguiendo cuando esos hijueputas se pusieron en una esquina en que a huevo tenía que cruzar, porque ¿si viste que la calle cambiaba de sentido? y esos maricones lo sabían, bajaron a Pollo y pensé ya me llevó la verga.
Me bajaron nos hicieron el alcoholímetro y salimos jodidos, pero yo le dije a la verga no te voy a dar mis llaves, el policía me dijo “Ah no vas a cooperar” y después se volteó a ver a su camarada y le dijo “muéstrale cómo va a cooperar” y me aporrearon contra el carro.
No sé si el acto de rebeldía de Charmander realmente tuvo lugar, ya antes me había contado que debido a sus conocimientos de física hizo llorar a una señora que lo chocó; habiendo dicho esto me viene a la mente la vez que me dijo que al quitarle la tapa a su celular Nokia y prenderle la lámpara mujeres desconocidas en un antro posaron esperando una foto.
Nigel, quien odiaba que le dijeran “Naiguel” porque se oye asqueroso, iba con ellos y le llamó al último consejero de mi generación para que vaya a buscar los carros y no se los lleven al lugar ese donde guardan los autos de los jóvenes o adultos descarriados.
El consejero y un tipo que no recuerdo llegaron corriendo a evitar la gran tragedia que significa para un hombre perder su coche, al arribar  el consejero y el otro joven pidieron permiso a los oficiales para llevarse los coches diciendo que no habían ingerido alcohol y que el reglamento se los permitía. Los representantes dijeron ignorar esa capacidad y reprimieron de manera violenta cualquier intento de diálogo, Charmander y Pollo fueron conducidos a los separos sin que nada pudiera hacerse.
Unas horas después yo despertaba, el consejero, Nigel y tal vez otra persona estaban sentados a la mesa de la casa de la playa, me uní a ellos, intenté hablar, pero no pude. Esperamos hasta las ocho para ir a la estación de policía e intentar pagar la fianza cuando recordamos que el dinero con el que contábamos no era suficiente para sacar a los dos.
Desayunamos, nos cambiaron tres veces el horario para ir a recoger a las personas detenidas, intercambiamos ideas acerca del litio; Nigel comentó que en su mundo perfecto todo es como GTA, todos somos ateos y el porno es ilimitado, eventualmente llegó la hora de decidir quién era el que salía:
-          No podemos sacar a los dos, sólo hay lana para uno, vamos a lanzar una moneda- dijo el consejero
-          Cara le lleva la verga Pollo- dije yo y le llevó la verga tres veces a Pollo.
No sabíamos quién de los tenía dinero suficiente como para pagar su fianza; sin embargo, Nigel harto de que le hablaran todos los familiares de Pollo sugirió que era mejor idea pagar la de él.
Pollo salió temblando, sin cinturón o agujetas, llevaba consigo gran cantidad de dinero y poco tiempo nos enteraríamos que Charmander dejó todas sus cosas en el coche que le decomisaron.
-          ¿Cuánto tomaste?- le pregunté a Charmander
-          Yo estaba tranquilo-
-          Jaja, el límite de alcohol en la sangre es .8, Pollo superaba por un poco el límite, pero este wey tenía 2.77, un poco más  y se convertía en inflamable- dijo Nigel
-          ¿No que estabas tranquilo?- le volví a preguntar a Charmander.
-          Casi se convirtió en un Charmander- dijo Nigel
-          Jajaja, me rompiste la madre- contestó el recién nombrado
Después de todo el drama familiar que provocó que esos dos jóvenes pasaran unas horas en la cárcel nos dimos cuenta que de todo eso algo bueno había dejado y era haber visto a una joven vestida de rojo y bien proporcionada, la última vez que vi a Charmander estaba saltando de mi carro en movimiento.



¿Piensas en mí?

¿Piensas en mí? ¿Recuerdas nuestros días bajo el sol?  ¿Sientes un hoyo en el corazón?  Al ver hacia adelante ¿encuentras el principi...