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domingo, 16 de julio de 2017

Dos historias

En el mar colorado
En el mar los primos jugaban entre ellos, como diez o veinte güeros jugueteaban entre espinos sin zapatos en el norte de la península junto al mar cristalino a un lado del mar rojo de la sal. Primos y tíos tenían la misma edad y la memoria permitía en esos tiempos recordar todos los nombres que se escuchaban una o dos veces, los hombres se iban a secar sal y las mujeres cocinaban, planchaban y azotaban a los niños con sogas de fibra natural saturadas de agua cuando se portaban mal.
El calor, la falta de comunicación o películas barrera provocaron el crecimiento de las familias, donde las hermanas mayores eran las mamás de los niños después de los 3 años y las señoras atendían a los bebés. A pesar de la falta de tecnología los días no eran faltos de actividad, se improvisaban juegos de chácara pintando sobre el concreto con piedra caliza, se jugaba béisbol y cuando el sol empezaba a caer busca-busca para aumentar la dificultad.
Hay gente que dice que la magia existe, solo se fue de la ciudad, de esa manera en algunos juegos de repente niños mágicos completaban los equipos, era común oír historias como “me correteó el alux o me tuve que venir porque estaban tirando piedras”, casualmente esto ocurría en navidad, quizás porque los adultos diluían su sangre y estaba bien que los niños jugaran de noche esos días.
Algunas observaciones científicas provenientes de esos niños suenan interesantes para quien es parcialmente ajeno a esa atmósfera como:
·      Nosotros nunca fumamos hasta que vino esa chiquita de Mérida, o me tenía que subir la falda porque esa niña tenía cara más bonita que yo, pero nunca tuvo mi cuerpo (psicología o sociología).
·      Un día hicimos una palanca y empezamos a impulsar piedras, todo iba bien hasta que se nos ocurrió poner una botella de vidrio que se estalló en la puerta y le abrió un hueco en la cabeza a nuestro hermanito (física)
·      Me robé un pedazo de carne cruda, pero por mala suerte mi mamá me vio y eché a correr sin ver un clavo en el suelo que atravesó mi planta, sin embargo, el miedo me impulsó a seguir corriendo a pesar de la sangre que brotaba (medicina).
A mitad de la semana pasada, murió la matriarca de aquella familia quien impulsó a todos y cada uno de esos niños a alturas que jamás conoció, si descansa ahora es porque lo tuvo muy bien merecido.

El triste objetivo de la vida
Habían estado intentando pegarse por bastante tiempo ya, pero la falta de medios, lugares y ocasiones frenaban la satisfacción parcial de sus necesidades, y se dice parcial porque la urgencia había provocado que experimentaran todo eso que los matrimonios o uniones de humanos con más años anhelan porque lo tuvieron en sus veintes y lo perdieron con la rutina.
Rodaron algunas veces sin indumentaria cuando los dueños de las casas se descuidaron por más de veinte minutos, sin embargo, la programación celular y las horas de videos de prácticas similares consumidas por la mitad de la pareja interesada no eran suficientes para concluir con éxito la empresa y muchas veces acabó el ensayo en un incremento de frustración y algo de odio pasajero por los roces y la fricción acrecentada de superficies adherentes en el calor de más de 38 grados con solo abanicos de pie.
Después de muchos simulacros, la oportunidad vino con una salida por panuchos, que tal vez ocultaba un motivo secundario, tal vez los que salían buscaban una oportunidad en la soledad tanto como los que se quedaban. Al amparo de la oscuridad y la ayuda instrumental de dispositivos donados por el gobierno entregados por gente aleatoria en el centro de la ciudad, el objetivo se alcanzó entre gritos y falta de conclusión por ambas partes después de años de fallidos intentos.
Y si a alguna conclusión se tuviera que llegar, ellos podrían decir que existe cierto resentimiento contra Dios cuando el logro de una tarea que se antojaba imposible al principio llega a término, y la recompensa no resulta ser como la pulsión de la urgencia anunciaba cuando te indicaba que todas tus energías, o la mayor parte de ellas, deberían estar enfocadas a su satisfacción.



miércoles, 28 de diciembre de 2016

El desierto

Aparecí en el desierto más plano que he tenido la oportunidad de percibir, los límites de aquel lugar eran insondables, sin nubes era imposible tener una sensación de espacio y el permanente crepúsculo el desvanecía la posibilidad de entender el tiempo.
Intenté por un tiempo notar algún movimiento estelar o el cambio de dirección en el viento sin ningún éxito. Podrían haber pasado años, meses o semanas, pero la sensación constante de sed y hambre no me habían matado, intenté acabar con mi vida, pero las heridas que me podía infligir solo tenían la profundidad suficiente para generarme dolor, pero no para acabar con el tormento.
A pesar de la falta total de alimento mis heridas sanaban sin dejar huella después de cierto tiempo, durante mi ofuscación inicial pensamientos suicidas y autodestructivos no me dejaron caer en cuenta que mi única manera de mantener mi sanidad mental estaba vinculada a esa suerte de castigo celestial que me impedía acabar con mi existencia, en esa penitencia yacía la posibilidad de llevar tener una idea del transcurrir del tiempo.
El crecimiento del tejido cutáneo era relativamente rápido por lo que heridas demasiado superficiales no permitían una apreciación precisa, sin embargo, la generación de la máxima profundidad de herida provocaba desvanecimientos incontrolables que siempre tenían como resultado el despertar con la herida a medio sellar.
Ignoro el tiempo que me llevo diseñar la grieta exacta, pero una vez generada y aplicada me permitió contar los siguientes 7 años y 2 meses. En ese tiempo empecé a dudar de mi memoria, mis horas de sueño eran extensas pero la generación de recuerdos de esos momentos era muy escasa, mi mente descargaba muy levemente la carga del día en generación de sueños, nunca sentía realmente un descanso efectivo.
A pesar del enorme tormento que me provocaba esta tortura interminable, nunca perdí la fe en recobrar mi vida anterior de éxito y comodidad, mi único incentivo para no perder la cabeza era que eventualmente esas caminatas interminables en el desierto me llevarían de nuevo a mi familia y a mis bienes materiales hasta que caí en la cuenta de que conmigo o sin mí el mundo avanzaría y que lo que había obtenido en este momento podría ya no valer nada. Cuando estuve dispuesto a olvidarlo todo apareció ante mí un ente que si intentara describirlo parecía estar hecho de luces moradas blancas y rojas similares a las que aparecen ante tus ojos cuando te los tallas, envuelto en una túnica negra se mantenía en pie gracias a una vara de madera.
Aparentemente sabía todo de mí y de mi circunstancia, me ofreció recortar el tiempo de mi deambular de manera proporcional a mi disposición de romper vínculos terrenales. Una vez elegido el vínculo, toda sensación y recuerdo del mismo se perdería, así como toda de evidencia de su existencia previa.
En el tercer mes del séptimo año, de acuerdo a este ser, me restaban 1033 años de camino para regresar al punto geográfico que me vio nacer, de manera que continuar con el camino tenía el mismo resultado final que dejar ir todo en ese momento pues al llegar los restos de mi existencia llevarían siglos de olvidados y la huella que podría haber dejado mi descendencia no estaba asegurada.
Después de pensarlo unos meses decidí que podía prescindir de todas mis propiedades, puesto que solo eran un producto de capacidad intelectual y física y aunque con dificultad, podría recuperarlas con el tiempo.
La entidad no apareció hasta un año después, en esta ocasión me informó que de tomar la decisión de eliminar todos mis bienes materiales mi camino se reducía a 1000 años y que nuestra próxima reunión tomaría lugar en 5 años. Los gritos y desesperación no parecían turbarlo en lo más mínimo, no existía un diálogo o negociación, la comunicación entre él y yo se daba a través del sondeo de mis ideas más repetidas, las cuales no cuestionaba sino simplemente sancionaba.
En aquel momento consideré estéril dudar de la palabra del ser, probablemente el génesis del comportamiento religioso de muchos inició en un momento de profunda soledad. Durante los siguientes años mi reflexión acerca de lo verdaderamente importante de la vida se intensificó para intentar probar la hipótesis de que la aparición del retraso entre apariciones del ser estuviera relacionada con una mala comprensión del mecanismo de escape del desierto.
Partí de la suposición de que el ser era imparcial con respecto a su planteamiento, que la comunicación de las reglas era meramente informativa, que éstas eran verídicas, hechas sin malicia y que eran permanentes en el tiempo y en el espacio, por último, asumí que la respuesta no estaba sujeta a la interpretación, sino que la solución del problema era única, de entenderse. Gran parte de mis suposiciones habían sido hechas previamente por miles de cuerpos religiosos que fallaron una y otra vez en la tarea de probar la existencia de algún poder divino, yo mismo intentaba encontrar un camino a la liberación a través de un ser de intenciones desconocidas.
El camino a la salida consistía en liberarme de todo vínculo terrenal, la respuesta no era tan sencilla como eliminar mis bienes inmuebles, la respuesta tenía que ver con algo más profundo que eso. Al analizar detenidamente el significado de un vínculo terrenal caí en cuenta que los vínculos con la tierra no son físicos sino mentales y aquellos están fundidos profundamente con nuestra manera de interactuar y percibir la realidad.
Al crecer entre la tierra y obtener habilidades intelectuales mediante la interacción con otros humanos en distintas instituciones, mi manera de percibir la realidad se modificó y es así como decidí, sin entrar en cuenta completamente, qué es lo indispensable, qué es lo necesario y concretamente qué es lo prescindible, dejando fuera lo que estaba casi completamente fuera de mi control que era principalmente lo relacionado con actividades dedicadas a la satisfacción de necesidad fisiológicas. Caer en cuenta que mis vínculos terrenales eran lo que me definían como persona me hizo concluir que el problema no tenía solución.
El decidir prescindir de toda mi estructura de valores, recuerdos y habilidades me haría libre, si esa era la respuesta correcta, pero también me haría inconsciente de todo el camino recorrido, al tomar esa decisión todo lo que me constituía sería eliminado, no estaba dispuesto a tomar esa decisión.
Me había llevado 4 años llegar a lo que yo llamaba la solución total del problema, la eliminación completa del yo, pero sus extremas consecuencias me impedían considerarla una opción. La reducción de 33 años daba cabida en mi mente a la posibilidad de soluciones parciales que redujeran el tiempo y me permitieran mantenerme consciente de quien era.
Decidí que ofrecer renunciar a mis habilidades y destrezas tanto físicas como intelectuales podrían tener un efecto grande en la reducción del tiempo, así que en los meses que me quedaban de tiempo antes de alcanzar la marca de cinco años me concentré en que esa idea ocupara la mayor parte de mis pensamientos. Mi razonamiento era que el ímpetu por triunfar me había conducido a desarrollar dichas capacidades y que, si éste se mantenía, eventualmente podría recuperar parte de ellas.
Mientras meditaba acerca de mi decisión apareció el ser aproximadamente en la marca de cinco años, mi conteo del tiempo no era para nada exacto. Por primera vez comentó acerca de decisión y no simplemente emitió una decisión acerca del tiempo restante.
“La idea de que existen soluciones parciales a los problemas es meramente humana y no tiene nada que ver con la orden natural de las cosas, una solución no tiene que ver únicamente con el resultado tangible de su ejecución, sino con el sistema que produce su deducción y el entendimiento del problema en sí.
Aunque se pueden obtener aparentes victorias a partir de enfoques simplistas, éstas solo lo son para las mentes carentes de conocimiento cuya existencia es efímera en relación al tiempo y el espacio.
No existen los atajos ni hay manera de engañar a la realidad, y la idea de que eso puede ser factible es la más tóxica que uno puede generarse. Aunque en tu mente existe la solución verdadera al problema, tu condición te ha impedido escapar de tu tormento, nuestra próxima cita será en 995 años”.
Una inmensa sensación de vacío inundó mi ser, la impotencia y la rabia que yo sabía eran sentimientos que no cambiaban para nada mi situación se habían apoderado de mí, había rozado el cielo y lo había dejado ir.



lunes, 28 de julio de 2014

El plan.

-Es un tarde aireada Johanna- le dije aunque nunca la llamaba por su segundo nombre.
Desde hace más de 6 años había querido oler su pelo, contar sus pecas o jugar con sus manos.  La única vez que hablamos me dijo que hacía lo que hacía en el consejo para ir gratis a las fiestas, no recuerdo qué le contesté, pero debe haber sido alguna incoherencia que se escapó de mi cerebro aturdido por sus piernas.
Si intentara describirla, iniciaría con su sonrisa, tierna, cautivadora y aparentemente honesta e incluso, en algunas ocasiones, explosiva. Está más allá de mi capacidad de elegir la posibilidad de olvidar aquella tarde que la vi cuando yo volvía de visitar una reserva natural para una tarea, la cual consistió en su totalidad en grabarnos caminando por la arena, ella estaba vestida de media pierna hasta arriba de un vestido color fucsia.
Mientras caminaba por las calles del centro de mi ciudad natal con tres amigos, dos de los cuales ya no tengo idea de qué fue de ellos, observaba a la gente a mi alrededor, probablemente la mayoría era como máximo de clase media. Eran como las cinco de la tarde y el fin de semana danzaba alegremente recordando su corta duración; ya que no habíamos comido nada en todo el día sugerí ir a comer tostadas con carne al pastor y aguacate en un lugar sobrevalorado para el punto geográfico donde me encontraba, ahora que vivo a más de 2000 km de distancia lo extraño como quien ha perdido una estrella. En aquel momento solo había uno de esos establecimiento en el primer cuadro de la ciudad, posteriormente venderían el lugar donde una amiga compró su primera cámara olympus de 4 megapixeles con auto foco que vino con la promoción de poder imprimir 100 fotos mensuales durante un año para construir una segunda franquicia la cual tiene ahora un giro comercial distinto apuntando a un sector turístico de mayor poder adquisitivo.
Para llegar al establecimiento original de carne al pastor teníamos que caminar tal vez un kilómetro, no recuerdo bien el inicio del camino, pero tal vez pasamos por el monumento a la madre, que consiste en una estatua de una señora cargando a un infante la cual alrededor tiene una media luna de más o menos 4 metros de diámetro con pilares de concreto y vigas de madera de amplia sección en la parte superior, a un lado tiene una iglesia de la época de la conquista y un teatro y como a 200 metros el edificio central de la máxima casa de estudios de Yucatán.
Estoy seguro de que caminamos por la plaza grande, la cual tiene los edificios del gobierno, un banco y una catedral, la cual algunos dicen que es la primera hecha en América. La plaza grande es un sitio de unos 10000 metros cuadrados rodeado de árboles que en el centro tiene el asta de la bandera, según el horario es posible ver toda clase de gente, al mediodía hay niños entre 12 y 15 años aprendiendo a besarse, como a las 6 empiezan a llegar los semi hippies y payasos a vender droga y pulseras y sí ya son las 10 y es sábado puedes encontrar gente que encuentra agradable en un plano de afiliación muy cercana a los individuos de su propio sexo, gran parte de mi juventud la pasé esperando a alguien en tan popular lugar.
Después de la catedral estaba la zapatería Canadá, que desapareció y con ella la posibilidad de comprar tennis Panam de 60 pesos, ahora venden unos muy parecidos marca Player que tienen la misma forma, pero un verdadero amante de aquéllos jamás se conformaría. Un poco después hay un pasillo que cruza por en medio de una manzana por el cual sólo pueden pasar peatones, usualmente olía mal, no lo voy a describir porque no es necesario cruzarlo para llegar a comer tacos sobrevalorados.
Al llegar al final de esa esquina se encuentra una tienda que vende de todo, tarjetas conmemorativas, discos de música popular, ropa pasada de moda y arriba caballeros del zodiaco, esta tienda se llama Del Astro Rey. Debiera tener como política usual tener edecanes promocionándola, pero sólo recuerdo el grupo del cual era parte ella, no recuerdo que tuvieran micrófono o un producto en específico para hacer alusión, durante el pequeño lapso de tiempo que pude ver su espectáculo noté que su quéhacer dependía de su humor.
Si les daban ganas de bailar ritmos latinos lo hacían, si no se mantenían paradas sonriendo y saludando, justamente en el momento en que llegamos al final de la calle se les ocurrió hacer un baile que incluía movimientos muy interesantes para cualquier espécimen del sexo masculino que gozará de un gusto estándar por las formas. Al contorsionarse y desplazarse en la zona a la que había sido asignada con sus dos amigas se reía sin inhibiciones.
No estoy seguro de haberla saludado, puede que ella nos vio y por eso pasó lo que pasó, no lo sé y ya nunca lo sabré, el caso es que al notarse observada emitió una de sus características carcajadas y profirió la tan socorrida frase utilizada por las jóvenes entre 12 y 23 años "qué oso", paralizado sin saber que hacer tal vez le hice la mano y apresuré el paso cuando la lógica me diría después, que al menos debí haber cruzado la calle para decirle hola.
 He planeado más de 7 veces cómo sería mi aproximación para invitarla a ir al mar, el cual tanto extraño, es más ya sé exactamente todo lo que tendría que pasar. La media hora de camino me contaría que tipo de pasta le gusta y su posición acerca de la caza del atún en México, luego al llegar al malecón los lugares de estacionamiento cercanos iban a estar ocupados de manera que nos íbamos a tener que ir hasta la segunda línea, situación que iba a aprovechar para hacer bromas acerca de que no me sé estacionar, al quedar un poco lejos y tener que caminar cierta distancia ella haría énfasis en lo importante de comer plátanos.
Ya en la playa recorreríamos 2 km en aproximadamente 32 minutos y de ver un puesto de marquesitas le ofrecería una aprovechando la ocasión para decir que cuando yo estudié la primaria en la escuela en la que ella estudió su carrera, éstas costaban un tercio y que además teníamos futbolitos de a peso cuando el dólar costaba 8. 
La únicas fallas menores que le veo al plan es que no sé si el coche que dejé allá sigue sirviendo, que vivo al otro lado del país y que además podría decir que no.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Charmander 2.77

Conocí a Charmander hace mucho tiempo, cuando él no sabía mi nombre y durante el tiempo en que estaba mal gastando mi vida intentando aferrarme a algo que los dos sabíamos que estaba mal, no necesariamente Charmander y yo, sino otra persona que yo solía conocer en ese momento.
Cuando supe de su existencia supe también que era llamado “Chiquis”, mote que aludía a su corta estatura, fue algo chistoso que la gente que lo llamaba de esa manera rápidamente quedó más baja que él. Más o menos ocho o nueve años después estábamos tomando whiskey en las rocas en mi graduación; por alguna razón que todavía no entiendo, yo esperaba su llegada; tal vez la razón fue que él es una de las pocas personas que realmente leen mi cuenta de twitter.
-          ¿Qué le pasó a la gente que solía burlarse de tu altura?
-          Ahora todos son más bajos que yo.
Dijo eso y reímos medio intoxicados por la enorme cantidad de alcohol que bebíamos. La fiesta empezó a las diez de la noche y nos sacaron a las siete de la mañana del día siguiente, mientras salía del lugar unos compañeros me invitaron a ir a la casa de un amigo cuyos ancestros fueron de Noruega.
-          Vamos al after con ellos.
-          Nah, está muy lejos, creo que es mejor para mí decirle a mi novia que venga a mi casa a que me la coja.
-          Ese es un razonamiento perfecto, ciertamente posees toda la verdad.
Después de haber dicho eso partimos en direcciones dispares, no sé si su plan era tan fácil de llevar acabo como la afirmación de su posibilidad, todo lo que sé acerca de los acontecimientos posteriores a nuestra partida es lo que me comentó meses después.
-          El pinche Oso casi me pega, estábamos saliendo y el imbécil iba a toda velocidad en su camioneta, le hablé y le grité “No mames casi chocas” y el idiota me dijo “Cállate, tú no estás en mi camioneta”.
Oso es hijo de un experto en redes hidráulicas, es nuestro amigo, y durante la noche de mi graduación casi lloró cuando un joven falto de luces y propenso a encontrar formas de exasperar a la gente y posteriormente quedar aporreado en paredes le dijo “¿Wey por qué no eres hidráulico como tu papá?” a lo que él contestó “porque no soy mi papá”.
Todo el drama de oso comenzó con una conversación que tuve una semana antes de la graduación con el joven propenso a ser aporreado en paredes:
-          Te invito a un cigarro si te coges a Selene.
-          Está bien, pero no es mi novia.
Lo anterior lo dijo riendo, así que yo no pensé que de alguna manera su corazón estuviese turbado, ya en la graduación una escena parecida se presentó:
-          Ahí está, pero te coges a Selene- le dije dándole el cigarro solicitado.
-          Ya es mi novia, así que quiero que te disculpes- dijo eso y tal vez me apretó la mano con todas sus fuerzas.
-          Jajaja, no lo voy a hacer y no entiendo qué estás intentando hacer con tu mano.
Después de un rato de mantener ese tipo de intercambio de palabras con él me aburrí y le dije a Gus, uno de mis asesores de concreto y una leyenda viviente entre los ingenieros de las últimas tres generaciones o una más por su desempeño en las reuniones de alcohol, que platicara un rato con él porque no entendía que pasaba; logré escapar durante un rato hasta que el joven se le acordó con quien hablaba al principio, temeroso de entrar en una plática infinita acerca de si es o no irrespetuoso sugerirle a alguien entablar relaciones sexuales con un tercero decidí transferírselo a Oso, quien unos minutos después estaría a punto de llorar.
En el after no pasó nada, todos estaban muy cansados; si alguien me pregunta tendría que decirle que lo único interesante que ocurrió fue que Gus en un arrebato, que pareció producto del azar, le dijo a nuestro amigo de parientes noruegos “te apuesto cinco mil pesos a que el Gordo (a veces llamado como un oso protagonista de cuentos infantiles) baja 20 kilos en dos meses”, el joven de ascendencia europea contestó molesto “nel, me estás jodiendo” a lo que todos exclamamos consternados “no mames, puede que este sea el dinero más fácil que harás en toda tu vida” el dueño de la casa finalmente aceptó la apuesta y todos reímos.
Decidí que era tiempo de partir cuando finalmente entendí que no quería morir mientras me quedaba dormido al volante; el problema era que llegué a ese lugar con otros cuatro y uno de ellos estaba en un profundo estado de inconciencia de modo que tuve que instar a uno de mis acompañantes, cuyo apellido hacía alusión a los bosques, que lo despertara para que pudiéramos iniciar nuestro regreso; aceleró su mano contra la mejilla del joven en tres ocasiones sin resultados satisfactorios, pero después de unos segundos reaccionó y nos pudimos ir. En el camino a casa estuve pensando en el concreto, algunas buenas ideas me golpearon en la cabeza, las cuales eventualmente fueron reemplazadas por otras; ese día algunas personas hablaron conmigo como le hablarían a alguien con talento, lo único que tengo que decir acerca de eso es que el alcohol es malo o tal vez no.
Algunos meses después me invitaron a la playa con motivo del cumpleaños de Oso. Después de un curso de diseño estructural, mi amigo cuyo apellido hace alusión a los bosques y yo partimos hacía el mar, no sin que antes él comprara alcohol durante los últimos cinco minutos que era legal comprarlo ese día.
Nos perdimos, vimos algunas muchachas, demasiado jóvenes como para que no fuera ilegal pensar en ellas, y acepté que los amortiguadores de mi coche ya no aguantaban el peso de antes. Después de un rato encontramos la casa, algunos amigos estaban ahí, Charmander (el cual estaba a unas horas de ganar su nombre) me dijo “Te estaba esperando, algo bueno va a pasar”
-          A ti te tengo en un muy buen concepto porque no crees en Dios- me dijo Charmander.
-          Lo único que te puedo contestar es que tal vez conoces a pocas personas.
Mientras la noche se hizo más vieja el alcohol fluyó más rápido, Charmander puso en la mesa una botella de whiskey barato, pero algo bueno, y dijo “vamos a tomar esto” y yo me mostré muy lejos de desagradar esa idea, ese fue el inicio de nuestra perdición.
Un vaso tras otros, pláticas azarosas, eventualmente el Gordo y Gus llegaron; una reunión de alcohol no podría llamarse así si Gus no llega, porque si lo hace al menos media hora se habla de sus aventuras y malas decisiones en sus momentos de intoxicación.
Habría que anotar que el último consejero de Ingeniería de mi generación únicamente bebió Sprite rebajada con agua mineral. Una larga noche fue, en algún momento perdí la razón, a las seis de la mañana del día siguiente amanecí en el suelo sin poder hilar de manera coherente mis palabras, algo épico acababa de acontecer.
En algún momento entre las tres y cuatro de la mañana Charmander y Pollo decidieron partir en sus vehículos. Pollo, joven cuyos apellidos eran iguales y según yo y tal vez un amigo cuya ascendencia es alemana, es una basura en todo excepto en topografría, se había mantenido cauteloso acerca de su ingesta, pero Charmander y yo habíamos acabado con una botella sin rebajarla con ningún tipo de líquido. Habiendo avanzado sólo unas esquinas un agente de la seguridad decidió que el día se prestaba para detener a una fila de diez automóviles, entre los cuales estaban los jóvenes antes mencionados.
Lo siguiente me fue relatado por Charmander, más o menos lo parafraseo y puede tener lagunas dado que mi memoria no es tan buena.
-          No mames, Pollo no había tomado nada, yo estaba tranquilo y lo iba siguiendo cuando esos hijueputas se pusieron en una esquina en que a huevo tenía que cruzar, porque ¿si viste que la calle cambiaba de sentido? y esos maricones lo sabían, bajaron a Pollo y pensé ya me llevó la verga.
Me bajaron nos hicieron el alcoholímetro y salimos jodidos, pero yo le dije a la verga no te voy a dar mis llaves, el policía me dijo “Ah no vas a cooperar” y después se volteó a ver a su camarada y le dijo “muéstrale cómo va a cooperar” y me aporrearon contra el carro.
No sé si el acto de rebeldía de Charmander realmente tuvo lugar, ya antes me había contado que debido a sus conocimientos de física hizo llorar a una señora que lo chocó; habiendo dicho esto me viene a la mente la vez que me dijo que al quitarle la tapa a su celular Nokia y prenderle la lámpara mujeres desconocidas en un antro posaron esperando una foto.
Nigel, quien odiaba que le dijeran “Naiguel” porque se oye asqueroso, iba con ellos y le llamó al último consejero de mi generación para que vaya a buscar los carros y no se los lleven al lugar ese donde guardan los autos de los jóvenes o adultos descarriados.
El consejero y un tipo que no recuerdo llegaron corriendo a evitar la gran tragedia que significa para un hombre perder su coche, al arribar  el consejero y el otro joven pidieron permiso a los oficiales para llevarse los coches diciendo que no habían ingerido alcohol y que el reglamento se los permitía. Los representantes dijeron ignorar esa capacidad y reprimieron de manera violenta cualquier intento de diálogo, Charmander y Pollo fueron conducidos a los separos sin que nada pudiera hacerse.
Unas horas después yo despertaba, el consejero, Nigel y tal vez otra persona estaban sentados a la mesa de la casa de la playa, me uní a ellos, intenté hablar, pero no pude. Esperamos hasta las ocho para ir a la estación de policía e intentar pagar la fianza cuando recordamos que el dinero con el que contábamos no era suficiente para sacar a los dos.
Desayunamos, nos cambiaron tres veces el horario para ir a recoger a las personas detenidas, intercambiamos ideas acerca del litio; Nigel comentó que en su mundo perfecto todo es como GTA, todos somos ateos y el porno es ilimitado, eventualmente llegó la hora de decidir quién era el que salía:
-          No podemos sacar a los dos, sólo hay lana para uno, vamos a lanzar una moneda- dijo el consejero
-          Cara le lleva la verga Pollo- dije yo y le llevó la verga tres veces a Pollo.
No sabíamos quién de los tenía dinero suficiente como para pagar su fianza; sin embargo, Nigel harto de que le hablaran todos los familiares de Pollo sugirió que era mejor idea pagar la de él.
Pollo salió temblando, sin cinturón o agujetas, llevaba consigo gran cantidad de dinero y poco tiempo nos enteraríamos que Charmander dejó todas sus cosas en el coche que le decomisaron.
-          ¿Cuánto tomaste?- le pregunté a Charmander
-          Yo estaba tranquilo-
-          Jaja, el límite de alcohol en la sangre es .8, Pollo superaba por un poco el límite, pero este wey tenía 2.77, un poco más  y se convertía en inflamable- dijo Nigel
-          ¿No que estabas tranquilo?- le volví a preguntar a Charmander.
-          Casi se convirtió en un Charmander- dijo Nigel
-          Jajaja, me rompiste la madre- contestó el recién nombrado
Después de todo el drama familiar que provocó que esos dos jóvenes pasaran unas horas en la cárcel nos dimos cuenta que de todo eso algo bueno había dejado y era haber visto a una joven vestida de rojo y bien proporcionada, la última vez que vi a Charmander estaba saltando de mi carro en movimiento.



¿Piensas en mí?

¿Piensas en mí? ¿Recuerdas nuestros días bajo el sol?  ¿Sientes un hoyo en el corazón?  Al ver hacia adelante ¿encuentras el principi...