Con el perdón de todos los afincados ahí, si es que este texto llegara a ser ofensivo para alguno, ya sea de nacimiento o por adopción, para un servidor lugares como Umán, Kanasín, Oxkutzcab, etcétera, siempre serán pueblos.
El medio de transporte de primera elección es el tricitaxi o mototaxi, los cuales ya incluso son regulados por la comuna permitiendo que se tengan reglamentaciones que permiten estandarizar el servicio y tener un control para evitar un número de dolores de cabeza menor en comparación con el inicio de operaciones del mismo.
La gente mayor, milenaria, se ve desgastada sin embargo en su rostro siempre es posible apreciar un gesto apacible, como el de aquel que ha cumplido con su objetivo en la vida, sea esto cierto o no.
Frente a la planta en la que me desarrollo laboralmente están las rieles del tren y todos los días al desfilar los vagones la gente lo ve y en su mirada se adivina la memoria de un pueblo que ha visto en innumerables ocasiones el vaivén del acero sobre las rieles.
Pero lo que más me convence de su inalterable estado de pueblo es el sabor de su comida, uno puede degustar la más exquisita comida en algún lujoso restaurante de una gran metrópoli, sin embargo el sabor de la cocina de pueblo siempre será el paradigma de su tradición, viven en su olor y sabor, tristezas, iras, romances y alegrías. "Sabe a pueblo", sabe a costumbres, a tardes calurosas tomando el fresco en la terraza, a infancias un poco más inocentes, a deseos de ser algo más, a paz pese a la violentas épocas actuales.
Para mi siempre serán pueblos, si su alimento me brinda tranquilidad y el afamado "mal del puerco".
Tal vez seamos menos peros somos monos. Trabajadores de la industria bananera
sábado, 5 de septiembre de 2015
lunes, 28 de julio de 2014
El plan.
-Es un tarde aireada Johanna- le dije aunque nunca la llamaba por su segundo nombre.
Desde hace más de 6 años había querido oler su pelo, contar sus pecas o jugar con sus manos. La única vez que hablamos me dijo que hacía lo que hacía en el consejo para ir gratis a las fiestas, no recuerdo qué le contesté, pero debe haber sido alguna incoherencia que se escapó de mi cerebro aturdido por sus piernas.
Si intentara describirla, iniciaría con su sonrisa, tierna, cautivadora y aparentemente honesta e incluso, en algunas ocasiones, explosiva. Está más allá de mi capacidad de elegir la posibilidad de olvidar aquella tarde que la vi cuando yo volvía de visitar una reserva natural para una tarea, la cual consistió en su totalidad en grabarnos caminando por la arena, ella estaba vestida de media pierna hasta arriba de un vestido color fucsia.
Mientras caminaba por las calles del centro de mi ciudad natal con tres amigos, dos de los cuales ya no tengo idea de qué fue de ellos, observaba a la gente a mi alrededor, probablemente la mayoría era como máximo de clase media. Eran como las cinco de la tarde y el fin de semana danzaba alegremente recordando su corta duración; ya que no habíamos comido nada en todo el día sugerí ir a comer tostadas con carne al pastor y aguacate en un lugar sobrevalorado para el punto geográfico donde me encontraba, ahora que vivo a más de 2000 km de distancia lo extraño como quien ha perdido una estrella. En aquel momento solo había uno de esos establecimiento en el primer cuadro de la ciudad, posteriormente venderían el lugar donde una amiga compró su primera cámara olympus de 4 megapixeles con auto foco que vino con la promoción de poder imprimir 100 fotos mensuales durante un año para construir una segunda franquicia la cual tiene ahora un giro comercial distinto apuntando a un sector turístico de mayor poder adquisitivo.
Para llegar al establecimiento original de carne al pastor teníamos que caminar tal vez un kilómetro, no recuerdo bien el inicio del camino, pero tal vez pasamos por el monumento a la madre, que consiste en una estatua de una señora cargando a un infante la cual alrededor tiene una media luna de más o menos 4 metros de diámetro con pilares de concreto y vigas de madera de amplia sección en la parte superior, a un lado tiene una iglesia de la época de la conquista y un teatro y como a 200 metros el edificio central de la máxima casa de estudios de Yucatán.
Estoy seguro de que caminamos por la plaza grande, la cual tiene los edificios del gobierno, un banco y una catedral, la cual algunos dicen que es la primera hecha en América. La plaza grande es un sitio de unos 10000 metros cuadrados rodeado de árboles que en el centro tiene el asta de la bandera, según el horario es posible ver toda clase de gente, al mediodía hay niños entre 12 y 15 años aprendiendo a besarse, como a las 6 empiezan a llegar los semi hippies y payasos a vender droga y pulseras y sí ya son las 10 y es sábado puedes encontrar gente que encuentra agradable en un plano de afiliación muy cercana a los individuos de su propio sexo, gran parte de mi juventud la pasé esperando a alguien en tan popular lugar.
Después de la catedral estaba la zapatería Canadá, que desapareció y con ella la posibilidad de comprar tennis Panam de 60 pesos, ahora venden unos muy parecidos marca Player que tienen la misma forma, pero un verdadero amante de aquéllos jamás se conformaría. Un poco después hay un pasillo que cruza por en medio de una manzana por el cual sólo pueden pasar peatones, usualmente olía mal, no lo voy a describir porque no es necesario cruzarlo para llegar a comer tacos sobrevalorados.
Al llegar al final de esa esquina se encuentra una tienda que vende de todo, tarjetas conmemorativas, discos de música popular, ropa pasada de moda y arriba caballeros del zodiaco, esta tienda se llama Del Astro Rey. Debiera tener como política usual tener edecanes promocionándola, pero sólo recuerdo el grupo del cual era parte ella, no recuerdo que tuvieran micrófono o un producto en específico para hacer alusión, durante el pequeño lapso de tiempo que pude ver su espectáculo noté que su quéhacer dependía de su humor.
Si les daban ganas de bailar ritmos latinos lo hacían, si no se mantenían paradas sonriendo y saludando, justamente en el momento en que llegamos al final de la calle se les ocurrió hacer un baile que incluía movimientos muy interesantes para cualquier espécimen del sexo masculino que gozará de un gusto estándar por las formas. Al contorsionarse y desplazarse en la zona a la que había sido asignada con sus dos amigas se reía sin inhibiciones.
No estoy seguro de haberla saludado, puede que ella nos vio y por eso pasó lo que pasó, no lo sé y ya nunca lo sabré, el caso es que al notarse observada emitió una de sus características carcajadas y profirió la tan socorrida frase utilizada por las jóvenes entre 12 y 23 años "qué oso", paralizado sin saber que hacer tal vez le hice la mano y apresuré el paso cuando la lógica me diría después, que al menos debí haber cruzado la calle para decirle hola.
He planeado más de 7 veces cómo sería mi aproximación para invitarla a ir al mar, el cual tanto extraño, es más ya sé exactamente todo lo que tendría que pasar. La media hora de camino me contaría que tipo de pasta le gusta y su posición acerca de la caza del atún en México, luego al llegar al malecón los lugares de estacionamiento cercanos iban a estar ocupados de manera que nos íbamos a tener que ir hasta la segunda línea, situación que iba a aprovechar para hacer bromas acerca de que no me sé estacionar, al quedar un poco lejos y tener que caminar cierta distancia ella haría énfasis en lo importante de comer plátanos.
Ya en la playa recorreríamos 2 km en aproximadamente 32 minutos y de ver un puesto de marquesitas le ofrecería una aprovechando la ocasión para decir que cuando yo estudié la primaria en la escuela en la que ella estudió su carrera, éstas costaban un tercio y que además teníamos futbolitos de a peso cuando el dólar costaba 8.
La únicas fallas menores que le veo al plan es que no sé si el coche que dejé allá sigue sirviendo, que vivo al otro lado del país y que además podría decir que no.
lunes, 21 de julio de 2014
Cactus
Mi cactus ha muerto y yo no sé porque, tal vez lo
regué demasiado y murió ahogado, o a lo mejor lo regué muy poco y murió de sed;
a mí me gusta pensar que murió de vejez mientras dormía. Lo compré porque sabía
que yo no era demasiado hábil o responsable para cuidar una mascota, así que
durante días estuve pensando en un compañero fiel y silencioso, primero pensé
en un pez pero esas porquerías se mueren si se te ocurre dejarle dos raciones
de comida, así que descarté la idea de inmediato, de pronto se me ocurrió una
idea brillante: Un cactus. “Esas cosas viven en las peores condiciones
imaginables, sin agua ni comida, ni siquiera yo podría matarlo aunque así lo
desee”.
Fui a una tienda de cactus y pedí el más feo y
barato que tuvieran, no es que me gusten las cosas feas y baratas, es sólo que
mi economía no daba para más y ahora que lo pienso hay algo raro, ya que toda
mi vida he sido pobre pero nunca he podido acostumbrarme. El vendedor me mostró
uno decrépito, con apariencia enfermiza y que parecía llevar muchísimo tiempo
en venta, por cómo se veía no creo que alguien en su sano juicio hubiera
querido comprar ese adefesio, el vendedor lo sabía y me dio un precio imposible
de rechazar, es más, yo diría que lo adopté.
Era uno de esos cactus pequeños, con unas espinas
muy poco intimidantes que más bien parecían una pelusa blanca, pero quería uno
que pudiera caber en mi escritorio junto a mi computadora, que era el lugar
donde me pasaba la mayoría del tiempo y ese me pareció perfecto para cumplir su
cometido, no era la preciosa planta que el mundo estaba esperando, pero era mío
y yo lo quería tanto como se puede querer a un ser inanimado o incluso más.
Curiosamente después de haber vivido algunos momentos de alegría junto a mi
cactus, dejé de verlo como aquel repugnante vegetal al borde de la muerte y
comencé a verlo radiante, de belleza singular, diferente y especial. Me
pregunto cómo pude ser tan descuidado para dejar morir a algo que, llegué a
creer, estaba destinado a vivir eternamente.
Después de esto sentía un pequeño vacío en mí que
creía debía ser llenado con otra cosa. Comencé una nueva búsqueda de algo que
no sabía que era pero que tendría que ser diferente a lo anterior, claro que no
saldría a buscar un nuevo cactus, sería como tratar de superar a una ex novia
saliendo con su gemela.
A ella la conocí en una fiesta donde había cientos
de personas, pero entre la multitud la observé y quede atónito con su cuerpo
casi perfecto, de pronto ella volteó hacia mí y alcanzó a esbozar una sonrisa
leve, yo volteé a ambos lados y atrás de mí para asegurarme que me había
sonreído a mí y no a alguno de sus conocidos que se encontrara a mi alrededor,
habiendo asegurado esto, devolví la sonrisa y ella sonrió aún más, pensé en
sonreírle todavía más pero corría el riesgo de parecerme al guasón y eso podría
asustar a mi presa.
Me acerqué a
ella lentamente tratando de no tropezar con nada, me abrí paso entre la
multitud manteniendo contacto visual con mi objetivo, iba lento pero seguro,
planeando un discurso de introducción corto y conciso, pensé que también podía
ser gracioso, recordé que no lo era y me apegué al plan original, decirle “Hola
¿ya nos conocíamos de alguna parte?” yo sabía que no la conocía porqué sería
incapaz de olvidarla, pero era una introducción sólida que podía dar paso a una
conversación casual y que tal vez sea el inicio de algo bueno.
Tenía ojos
color café o tal vez miel, dientes blancos como de comercial de chicles, una
nariz corta y perfectamente alineada y el cabello negro y ondulado se movía
hacia todas partes por la brisa nocturna, la observé fijamente y por más que lo
intenté con todas mis fuerzas solo pude encontrarle un defecto: era
sobrenaturalmente fea. Como cagar parado. Era feísima, yo no entendía por qué
sus rasgos faciales eran tan hermosos si se veían por separado pero que de
verlos juntos formaban un rostro tan bizarro que hasta Picasso se hubiera tardado
en buscarle forma.
Ella era divertida, inteligente y no escuchaba
música de banda, y podía decir que hasta el momento, se encontraba interesada
en mí. Platicamos un buen rato y bebimos hasta que comencé a verla no tan fea,
ella se reía de mis bromas y yo me sentía a gusto con nuestra interacción;
llegó la hora de irme y me despedí tres veces por la posibilidad de que esa haya
sido nuestra última conversación.
Días después la encontré en las redes sociales y
sentí una alegría extraña, también sentí un poco de vergüenza por haberme
alegrado pero la pude reprimir y seguí adelante. Conforme fue pasando el tiempo
nos fuimos conociendo mejor y en algunas de nuestras salidas o conversaciones
fue incrementando la tensión debido a que nunca habíamos roto la barrera del
contacto físico, más por mi culpa que por la suya, pero me mantuve firme porque
sabía que eso era lo único que me quedaba, si la barrera caía yo caería con
ella.
Al fin, un día saliendo del cine ella me tomó de la
mano y yo no supe que hacer, sabía que era algo que tarde o temprano sucedería
pero no había ideado un plan para esta situación, así que le seguí la corriente
y caminamos así el resto del día, no era algo tan malo después de todo, a lo
mejor yo estaba exagerando. Se puede decir que incluso me sentí feliz.
Llegando de vuelta a su casa ella me miró a los ojos
y me preguntó “¿Qué somos?” Yo no tenía
respuesta para esa pregunta así que le dije con toda honestidad “no lo sé”.
Ahora estoy en mi casa pensando “¿Qué somos?” y
recuerdo que un día alguien me dijo que la vida es una búsqueda constante e
infinita de satisfacción que sólo se alcanza cuando dejas de buscar y te
empiezas a conformar con lo que tienes; no estoy seguro que esto sea así, pero
de lo que si estoy seguro es que peores cactus he tenido y amado.
miércoles, 2 de julio de 2014
NO ERA PENAL
Nunca
antes había sufrido tanto por algo tan insignificante, tan certero y predecible
como la muerte misma, claro que sabía cómo acabaría todo, es decir, no soy lo
suficientemente estúpido para ignorar las señales que apuntan a un fracaso
inminente y aun así, duele muchísimo. Siempre he intentado ser cerebral, tomar
decisiones con calma y reflexionar las consecuencias de mis actos, pero cuando
actúas escuchando al corazón no pasan otras cosas más que tragedias que ni el
mismísimo Sófocles en sus noches más inspiradas hubiese siquiera imaginado. Y
es que mi sentimiento lo comparte toda una nación llena de gente crédula y
soñadora con la que no me siento ni mínimamente identificado, pero que
curiosamente en días como hoy me inspira con su positivismo y ganas de seguir
adelante.
Irle a
México en tiempos de mundial es no solo masoquista, sino incongruente, ya que
los resultados obtenidos hasta ahora por nuestra selección dan lástima de pies
a cabeza. Cuando piensas en futbol no puedes más que imaginar a potencias como
Argentina, Brasil, Alemania, Italia y más recientemente España, que no se
cansan de demostrar su hegemonía ante el que sea que se les ponga enfrente,
pero resulta inconcebible que haya países como Corea del Norte, Hungría,
Turquía o Ghana hayan llegado más lejos que México en un mundial ¡En Ghana hay
como 100 habitantes y al menos la mitad de ellos está muriendo de desnutrición
carajo! ¿Cómo puede ser posible dios mío? Obviamente no tengo respuesta
para esa pregunta, pero tengo algunas teorías que he logrado deducir durante mi
aislamiento causado por la amargura de esta injusticia.
La
primera es que simplemente tenemos mala suerte y el que diga que no, con el
respeto que se merece, que se vaya a la chingada y se lleve su opinión de tres
pesos de aquí ¿Acaso no tendrá nada que ver con la suerte que nos toque en el
grupo del anfitrión que además es el equipo más ganador en la historia del
futbol? ¡Pero por supuesto que sí! Es una maldita calamidad, desde ahí
empezamos mal. Claro que en el mismo grupo estaba Croacia, aparentemente no tan
sólido en el papel, pero cabe aclarar que ellos no fueron el último equipo en
calificar al mundial, ellos no estuvieron debajo de Honduras en la eliminatoria
¡maldita sea, es Honduras! Croacia no tuvo que jugar repechaje en la tierra del
señor de los anillos, fuimos nosotros y se supone que deberíamos haber perdido
contra ellos que tienen jugadores en el Bayern Munich, Real Madrid y Barcelona,
por dios, nuestro mejor delantero ni siquiera se dignó a jugar para su país y
se limitó a enviar buena vibra por Twitter. Habiendo dejado muy en claro que
tuvimos mala suerte en nuestro grupo, los conocedores también estábamos
tranquilos porque sabíamos que la fase de grupos no era la del problema, hemos
calificado en 6 mundiales consecutivos a la siguiente ronda, así que si nos
ponían con España, muy bien ¿Con Alemania? Échennoslos ¿Con Argentina, Italia o
Francia? ¡Nos la pelan! En la fase de grupos somos inmortales, legendarios,
épicos y respetados. El verdadero problema entonces, fue el grupo que nos pusieron
a lado, porque cuando avanzamos a octavos de final, equipos tan limitados
como Estados Unidos nos hacen sudar y llorar sangre, ese país donde al futbol
le llaman soccer y al que históricamente teníamos de hijos (únicamente en el
futbol por supuesto) nos mandó al mismísimo averno unos años antes. Entonces si
con Estados Unidos no pudimos, como putas madres quieren que podamos con
Holanda, potencia mundial, tierra donde abundan cracks y leyendas, donde uno
solo de sus jugadores vale más que toda nuestra selección con todo y técnico,
utileros y masajistas incluidos ¿Cómo? Lo increíble de esto es que a pesar de
que llegamos dando lástima al mundial, de que nuestro mejor delantero nos
traicionó peor que Judas, de que Montes decidió romperse la pierna chocando
contra una montaña de chocolate en un amistoso y de que tenemos al Maza en la
defensa central, a pesar de esto y mucho más, jugamos, ganamos, avanzamos y
convencimos en la primera ronda y posteriormente, en los octavos jugamos un
partido como los mismísimos dioses, digno de ser narrado por siglos, hacerlo
canción y sustituir el himno nacional por esa canción, pero ese mismo partido
que es el mejor que ha dado la selección mexicana y que probablemente sea uno de
los mejores que vean estos ojitos que se han de comer los gusanos, ese maldito
cuarto juego, de nuevo lo perdimos y yo ya no entiendo nada del futbol ni de la
justicia.
El
primer partido de México en el mundial lo vi en el auditorio de mi escuela, muy
emocionante y todo pero no era lo mismo sin cervezas y mis clásicas mentadotas
de madre a diestra y siniestra y a todo pulmón. El segundo partido lo vi en un
bar en compañía de algunos de mis mejores amigos y a pesar de que terminó
empatado, fue un partido en donde se restauraban nuestras esperanzas que habían
sido rotas cuatro años atrás, fue el juego que nos hizo soñar a todos de nuevo.
El tercer encuentro, me junté de nuevo con los mismos amigos para seguir con la
cábala y la racha ganadora: misión cumplida. Entonces nos pusimos a esperar
aquel domingo decisivo, con el aire más optimista que se pueda esperar de un
aficionado, nuestra mente decía que ganaba Holanda y nuestro corazón que ganaba
México. Nos pusimos todos de acuerdo y siguiendo con la misma táctica que había
utilizado el Piojo Herrera, decidimos repetir nuestra alineación, fue entonces
cuando se encendieron las alarmas y los focos rojos, uno de nosotros no podría
ir el domingo a ver el partido y tuvimos que sustituirlo de último momento, ese
fue el principio del fin, no fue cuando Holanda anotó el primer gol, ni cuando
se añadieron 6 minutos de prórroga, fue cuando nuestro pendejo amigo no pudo ir
a verlo tal como lo habíamos estado haciendo durante la primera ronda. México
nos necesitaba y le fallamos.
Sintonizamos
el partido por TV Azteca, tal como habíamos hecho en los partidos anteriores
pero teníamos problemas técnicos con la antena y no pudimos ver claramente los
primeros dos minutos del partido, los dos minutos más estresantes de mi vida;
decidimos cambiar la antena por una fabricada en los 80s o antes y funcionó a
la perfección, ya no hacen las cosas como antes. Durante este partido todos
estábamos en silencio absoluto, que se rompía de vez en cuando al abrir una
cerveza o comer una tostada, pero fuera de eso nadie hacía ningún comentario
respecto al partido, ni despegábamos los ojos de la pantalla por un solo
segundo, hasta parpadear estaba prohibido. Poco a poco liberamos un poco la
tensión y comenzamos a hacer algunos comentarios acerca de Giovani dos Santos,
ninguno de nosotros creía en él, siendo yo su principal detractor, quería al
Chicharito, quería a Cuauhtémoc o hasta al Bofo, no importaba quién siempre y
cuando banqueen a Gio. Terminó el primer tiempo y nuestro suministro de
tostadas escaseó, por supuesto nadie quería ir al Oxxo por más, era una locura
pensarlo, que tal si en el camino chocábamos o algo así y nos perdíamos el
segundo tiempo. Al final uno de nosotros cedió pero lo hizo demasiado tarde,
quedaban menos de 5 minutos para que comience la segunda mitad, de ninguna manera
iba a lograrlo a tiempo pero la presión de su novia fue más poderosa. Comenzó
el segundo tiempo y a los dos minutos, quien más sino el mismísimo Gio llegaba
a callarnos, a ponernos en nuestro lugar, a decirnos que siempre habíamos
estado tan equivocados y que no merecemos la vida misma ¡Golazo! ¡Carajo fue un
puto golazo! todavía lloro cuando lo recuerdo, aunque en ese momento nuestra
celebración fue muy moderada porque sabíamos que después de esto, se avecinaba
una tormenta naranja mientras navegábamos en nuestra lancha verde en medio del
océano. Tres minutos después del gol, llegó nuestro compañero del Oxxo gritando
y celebrando, pobre, se lo había perdido en vivo. Me puse tan nervioso que me
dio ganas de orinar al minuto 50, pero ni madres, iba a esperar hasta el
intermedio de rehidratación del minuto 70 para levantarme y así fue. De repente
escuchamos al comentarista decir que México estaba clasificando justamente a la
siguiente ronda ¿Es en serio Martinoli? ¿Es neta que estás diciendo esto? ¿Cómo
se te ocurre maldito bastardo comenzar a echar la sal tan pronto, como diablos
puedes decir que Holanda ya se estaba convirtiendo en una naranja podrida? ¡Todo es tu
culpa desgraciado, te odio mucho cabrón sinvergüenza, estás lastimando a tu
patria, a tu tierra, echando tu mortífera sal de esa manera! Y aun así, México
seguía ganando, controlando, como un gigante, no se veía ni por donde pudiera
ser vulnerado y entonces surgió en mi mente una idea, un pensamiento que vino
de la nada y era una semilla, pero conforme pasaban los minutos creció más y
más hasta que se volvió algo serio, imposible de ignorar: “No mames, México
puede ser CAMPEÓN DEL MUNDO”. Al minuto 85 me puse a analizar el siguiente
cruce que sería Costa Rica o Grecia y de nuevo “No mames, nunca imaginé que
esto pudiera estar pasando”. Acto seguido sacudí mi cabeza para reaccionar y me
la golpeé con el puño dos veces, “pendejo no lo sales” me dije a mí mismo.
Al minuto
87 todos sabemos que pasó y no hablaré de eso, mucho menos de la infamia del
minuto 92 y después de haber finalizado el partido, incredulidad, tristeza total, pude ver los rostros desencajados
de todo el mundo, fui al baño, lloré un poquito en silencio, comimos
rápidamente y nos despedimos. Todo había terminado. En resumen jugar así y
perder fue lo PEOR que nos pudo haber pasado, pero luego pienso ¿Qué hubiera
pasado si perdíamos contra Costa Rica? Y me respondo: eso si hubiera estado
feo.
miércoles, 11 de junio de 2014
Vida
El problema de la vida es que es
paralela, mientras creces todos crecen, todos aprenden, algunos aman, otros
lloran y todo pasa al mismo tiempo.
Y si quisieras ocuparte de todo
lo que pasa a tu alrededor no tendrías tiempo para ocuparte de lo que pasa
dentro, y si te ocupas de lo que pasa dentro eventualmente la soledad te abraza
y no te deja y todo éxito que posiblemente hayas obtenido no es suficiente,
porque debido a un error de configuración inicial, el ser humano no está hecho
para vivir solo.
Cuando mis primeros años se
pegaron, no estaba completamente consciente de que al crecer también Carolina
lo hacía y que mis abuelitos lo hacían también o que Chati podría estar
teniendo hijos. El tiempo es una guillotina de péndulo parecida a la descrita
por Poe en el libro que me regaló la abuela que miente y que nunca leí
completo, se balancea de lado a lado y de cuando en cuando se va moviendo hacia
abajo mientras la miras, e inmovilizado por la esencia mortal admiras que viene
y lo hace aunque no te des cuenta.
La vida reclama balance y el
concepto de felicidad responde a la función balance y ésta es discontinua y
multivariable, cada balance tiene que ser mejor que el anterior por lo que la
noción de tiempos felices a veces se olvida y solo se puede entender en
retrospectiva, de ahí el concepto de que todo tiempo anterior fue mejor. El
tiempo pasado no fue mejor en sí que el tiempo actual, si no que el balance
alcanzado en ese momento fue difícil de apreciar debido a que se buscaba uno
mejor.
Es más fácil hablar de futbol
porque casi cualquiera te contesta, hablar del concepto de felicidad o de que
el pasado no te deja porque no ha terminado contigo son cosas que solo podrías
haber hablado con Hoffman, pero él está muerto e hizo dos películas de los juegos
del hambre, ¿cómo podríamos confiar en él? Simple, al menos por un momento él
entendió que a pesar de la naturaleza idiota de la multitud humana y que una de
las pocas búsquedas correctas es la paridad intelectual, se necesita un
equilibrio, fue un niño gordo y un adulto gordo, pero no desarrolló la actitud
de niño gordo.
La actitud de niño gordo se puede
describir como uno de los peores males de la humanidad e intentaré enumerar sus
características:
·
Miedo a situaciones inexploradas de cualquier
índole
·
Extraña sensación de incapacidad de tener éxito
en áreas fuera de la zona de confort
·
Completa confianza de que el camino seguro es el
único correcto
·
Inconformidad, pero completa inactividad para
resolver el conflicto
·
Sensación de que el futuro podría traer cosas
buenas, pero ignorancia acerca de que éste se construye en el presente
·
Idea de que hay que hacer las cosas que hacen
los raros no porque parezcan atractivas sino porque su morfología e
inadaptación social lo convierten en imperativo
·
Por último puedes reconocer a un niño gordo si
no tiene cicatrices en las rodillas.
Hoffman está muerto, Dios ha
muerto y yo tengo un examen y un trabajo final que no he empezado.
sábado, 7 de junio de 2014
Mirada de sonrisa.
Ella atendía una tienda de variedades cerca de la esquina de
la cuadra en una avenida muy transitada para la pequeña ciudad en donde se
encontraba. Al entrar me sonrió con los ojos, no reparé mucho en su expresión,
estaba muy concentrado en encontrar el producto que iba a comprar; sin embargo,
dos o tres segundos después perdí la memoria y todo mi cerebro se concentró en
entender que si no era ella no era nadie y abobado y medio afónico me dirigí
hacia ella para preguntarle de a cómo vendía los chicles.
Llevaba una blusa delgada y sin mangas a rayas blancas y
amarillas, un short de mezclilla de cuarta y media y el pelo castaño corto como
el de Mandy Moore en Entourage. Creo que tenía la mitad de los grandes ojos
delineados, pero solo en la parte inferior, labios en m y cara de triángulo.
Después de unos dos minutos paralizado me di cuenta de que llevaba como minuto
y medio mirándome medio riéndose, completamente consciente de sus efectos en
los hombres como Nola de Woody, no le impresionaba mi estado catatónico.
-
Mira podemos ver películas algún día si
quieres-.
- ¿De verdad?, quiero decir, claro que sí-. En ese
momento me volteé, salí caminando rápido y me subí al carro, ya habiendo
avanzado unos kilómetros caí en cuenta de que no compré lo que me baje a
comprar, ni los chicles, ni me dijo su nombre o yo le dije el mío, pero principalmente
de que estaba yendo en sentido contrario y que me quedaba esquina y media de
gasolina.
jueves, 19 de diciembre de 2013
La feria de noviembre.
Hoy es la noche en que le das consejos porque siempre
está triste, o eso parece, no, está triste y tú has bebido algo y siempre te
contesta, eso te molesta poco, de alguna manera hay que hacerle entender.
La noche no es tan joven y la feria de noviembre
siempre es mala, hay algo de frío, mucha cerveza y toda clase de niñas con más
experiencia que la generación pasada. Alguien le tiró algo de cerveza al
llegar, iba en el asiento de copiloto, hablando demasiado, al salir del
automóvil apuntó en su celular la sección del estacionamiento.
Caminarás más de lo planeado al notar que tu plan es
más malo de lo esperado, la bebida es cara, no hay tantos amigos. Encontrarás a
algunos viejos conocidos en estado altamente inconveniente, hablarás con ellos,
son buena onda, ya te has encontrado con ellos otras veces, pero con el de
rosado no, no te preguntas quién es el de rosado, sólo lo aceptas porque es
estudiante de ingeniería.
El de rosado ha orinado en la vía pública en un lugar
concurrido mientras camina, se lo comentarás a todos, algunos te ignorarán
diciéndote que mires al Gordo, que está eufórico, disparar a los pequeños
caballos, tal vez otro te dijo que no deberíamos andar con él porque es un
pavo, pero no te importa; uno de los dos que iban en tu asiento trasero
encontró a una amiga con la que hay algo de tensión e intentará hacer un
movimiento, eso está en su cabeza y nada más.
Verás los juegos mecánicos y el suelo sin pavimentar
ensuciará tus zapatos, por ahí se anuncia a la mujer cocodrilo y más allá está
el elefante miniatura que además es cíclope; en esos lugares no hay cerveza, el
baño está lejos, ese no es tú lugar, debes regresar a lo básico.
En la entrada te reúnes con todos de nuevo, ahí está
el físico y el de rosado, el gordo, tu amiga y otros tres más; sigues tomando,
a eso se va a la feria de noviembre, no hay nada divertido, sólo es un espacio
público donde cada año tomas. El amigo de tu amigo el físico, enloqueció, clama
que alguien le quitó su teléfono y cuando lo recupera lo tira, el jefe de
laboratorio intenta calmarlo, tú sigues tomando y verás que intentan besar a
una amiga, ella se niega, en ese momento ella “tiene algo” y hay gente que la
podría delatar.
Será necesario que escapen de los borrachos, corren
hacia los baños, uno de tus amigos se pasa de largo, otro se pierde, al final
todos se reagrupan cerca de un juego para los conductores designados, todos
juegan a pesar que están en un estado inicial de embriaguez, todos juegan y a tu
conductor designado no le creen que no ha tomado.
Tus amigos discuten acerca del examen de inglés, tú
estás lejos de ese problema, luego lo resolverás, hay tiempo; la diversión en
la entrada cerca del juego antiborrachos ha acabado, regresarás al expendio
inicial por segunda vez. Al llegar, el show de las edecanes está terminando,
pero dan indicios de que se mudará a un lugar cercano, irás a ese lugar donde
la cerveza es más cara y los gays bailan, donde los antiguos se reúnen mientras
canta una muchacha canciones norteñas.
Esperarás un poco, unas jóvenes de dorado entran, pero
no hay show, decepcionado instarás a los demás a salir, volverás al expendio
inicial por tercera vez; los efectos del alcohol en el grupo son cada vez más
evidentes, el gordo ya no está eufórico, ya no hay tantas risas y el flujo de
líquido se ha vuelto más rápido en tu círculo, el conductor designado anuncia
que tiene que irse y le diste las llaves del coche, ¿por qué se las diste?
Ahora no podrás obligarlo a quedarse, se queda porque es tu amigo, sólo un rato
más porque tiene examen en unas horas.
Afortunadamente anunciarán que el show de las edecanes
del norte se presentará en breve, esperarás y las verás bailar por 10 minutos,
¿es tan bueno como te lo imaginaste?, tal vez, pero en tu estado ya casi todo
es bueno. Inician la partida, el gordo olvidó sus llaves, tendrá que dormir
contigo, el auto está lejos y nadie recuerda dónde está, afortunadamente
alguien guardó al entrar, la sección del estacionamiento.
Todos serán guías durante los próximos cinco minutos,
momento en el cual caen dormidos, te detendrás a comer en un puesto de comida
regional lleno de humo, hablarás de las relaciones humanas y de la ideología de
tu país, te mostrarán a un tipo que se subió al muro de una propiedad privada a
las dos de la mañana, reirás un poco.
Después de que el conductor designado se llevara a un
parque cercano a su casa tomarás el volante; algo mareado emprenderás parte del
camino en sentido contrario hasta que el recién bajado te grite, intentando dar
una vuelta en u chocarás con una reja en medio de la joven madrugada,
satisfecho y con un semi-muerto emprenderás tu camino a casa y hacia el sueño
etílico.
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¿Piensas en mí?
¿Piensas en mí? ¿Recuerdas nuestros días bajo el sol? ¿Sientes un hoyo en el corazón? Al ver hacia adelante ¿encuentras el principi...
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Viendo dibujos animados feos y tomando avena empezaron en mí instintos de violencia. Durante muchos años yo había sido un muchacho pusiláni...
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Nota: Esta es una continuación de "La mejor desición" así que recomiendo que la lean primero en caso de que no lo hayan hecho ante...
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Él no salía jamás; familiares hartos de su presencia e inactividad siempre lo quisieron fuera pues era ya un adulto. Nunca se le conoció una...